martes, 2 de marzo de 2010

PERÚ: La fuerza de la palabra en la poesía peruana.



árboles azules


 
CARMEN OLLÉ  (1947). Obras: "Noches de adrenalina" "Todo orgullo humea la noche" y otras.
 
        Suburbio
 
Aquélla, la más perversa, nunca amó.
Se enredó en mis brazos entre sábanas. Sabia, los pies hacia la puerta...
 
Irascible, su único defecto era su única virtud,
al placer amó más que al dinero,
a una cicatriz
que a un collar de perlas.
Yo que frecuento las tabernas cerca del mar
sé que ella piensa en Lautréamont
-nombre desconocido - y en la melancolía de un atardecer gracioso
como un ojo vaciado.
 
 
        Las personas creen en la sabiduría
 
A los cuarenta estoy con un palmo de nariz.
Me apena haber leído tanto y no haber consumado
el placer. Regenta de mi cuerpo, de esta  piel bajo
la que fluye el aceite.
 
Nada a mi alrededor,
sólo una hija tierna
-benignos otoños.
 
Finjo lo que no sé, soy una actriz, mi trabajo
es perverso. He amado menos de lo que supe amar,
en las tardes es el silencio, de noche, el silencio
y el sueñ        
 
 
ANTONIO CISNEROS (Perú - 1942). Obras: "Como higuera en un campo de golf" "Crónica del niño Jesús de Chilca"
 
        Café en Martirok Utja"
 
Hay una lámpara floreada sobre el piano
y una estufa de hierro.
Bebes  el vino junto a la única ventana:
un autobús azul y plata cada cinco minutos.
Pides el cenicero a la muchacha
(alta flor de los campos ven a mí).
La luz del otoño es en tu vaso
un reino de pájaros dorados.
 
Pero pronto anochece.
Los autobuses no son azul y plata,
el cenicero es una rata muerta,
el vaso está vacío.
La muchacha partió cuando encendieron
la lámpara floreada y tú mirabas
la lámpara floreada..
 
Puedes pedir otra jarra de vino,
pero esta noche
no esperes a los dioses en tu mesa.
 
        Naturaleza muerta en Inns Brucker Strasse
 
Ellos son ( por excelencia) treintones y con fe en el futuro.
Mucha fe.
Al menos se deduce por sus compras.
( a crédito y costosas).
Casaca de gamuza (natural), mercedes deportivo color oro.
Para colmo ( de mis males) se les ha dado además por ser eternos.
Corren todas las mañanas ( bajo los tilos)
por la pista del parque y toman cosas sanas.
Es decir, legumbres crudas y sin sal.
arroz con cascarilla, aguas minerales.
Cuando han consumido todo el oxígeno del barrio
( el suyo y el mío)
pasan por mi puerta ( bellos y bronceados.)
Me miran ( si me ven) como a un muerto
con el último cigarro entre los labios.
                      
"Poesía peruana"
 
     corresponsal Susana Zazzetti.

2 comentarios:

  1. De acuerdo con el t´´itulo: la fuerza de la palabra en la poesía peruana. No conocía a estos poetas. Fernando de Zárate.

    ResponderEliminar
  2. A nadie conocía. Muy bellos. Abrazo. Mercedes Sáenz

    ResponderEliminar