martes, 9 de marzo de 2010

NADINE ALEMÁN – BIANCA ENCIERRA



 SOLEDAD

“Era tan pero tan profunda nuestra alianza,
que nos encontrábamos todas las tardes en nuestra muda locuacidad”
(Nadine Alemán


Bianca encierra las pocas ovejas en el corral todas las tardes. Y vuelve al rancho con las piernitas envueltas en abrojos y temblando por el frío hostil de la cordillera. Bianca y su vida suspendida. Bianca con ese padre viejo y acabado que no le dio más vida que esa vida, llena de ausencias. Bianca y las estrellas.Pero ella sale inmutable cuando lo oye decir, a veces como única frase en todo el día: “¡Bianca, encierra!”. Ella sale del rancho y encierra todo lo que puede, las gallinas, las ovejas, la puerta de la despensa. Hace todo lo que él le pide mientras lo ve envejecer. Hace el pan (le pone harina de la buena y lo amasa con leche fresca para que quede mas blando y no le arruine los dientes al viejo), y no se queja del agua helada del arroyo cuando lava la loza. Le compra pilas nuevas a la radio, pega el hule del mantel cuando se raja, zurce repasadores y medias. Hasta pesca con la latita en el arroyo para que no sean siempre fideos, papas y carne. Y cuando va al pueblo, Bianca tarda. Hace despacito el camino de regreso, como soñando que nunca llega.A su padre lo acuesta, lo levanta, calienta el agua en el tanque de la cocina a leña y le prepara el fuentón de lata para bañarlo. Y apaga las velas temprano para que Ella, la Muerte, si llega no lo vea. Espera la noche para dejar las cortinas corridas y desde su cama ubicada estratégicamente bajo la ventana, ve las estrellas lejanas que la helada patagónica vuelve mucho más brillantes, como un regalo íntimo, solo para ella. Ni bien se acuesta, Bianca se pierde en un viaje único. Es otra, vive otra vida, goza el destierro nocturno y se hace a él soñando que tiene amigas, que tiene marido, que tiene hijos, que tiene calor y que tiene un destino. Así se duerme hasta el otro día, cuando al amanecer otra vez se levanta, otra vez suelta las gallinas, las ovejas, abre la puerta de la despensa. Otra vez el día, la luz, el campo, el trabajo duro, el viento y su padre. Pasando como siempre las horas lentas, hasta el atardecer, donde vuelve a encerrar.Y sobre todo Bianca encierra. Encierra esas ganas de dejar esa noche las velas encendidas para que si Ella, la Muerte, esta noche viene, entregárselo de una vez y luego perderse finalmente en la vida que ella tiene en las estrellas.  


4 comentarios:

  1. bella imagen la de la niña, bellos sueños: promesas de futuro en una narración de honda ternura.

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  2. Este cuento de Nadine es un bello texto poético, un sueño con palabras y decires que palpitan en cada una de sus frases. Magnífico cuento, sensible y de una elocuencia que llega al corazón. Andrés

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  3. Bianca vive. Estoy más que segura. Debe ser el más real de todos mis personajes, es increíble. Si alguna vez pudiera contar lo que Bianca ha logrado, lo que ha recorrido y a los lugares a los que ha llegado, se sorprenderian tanto como yo lo hago desde hace largo tiempo con ella. Les juro que es de una magia deliciosamente insondable lo que Bianca genera. Gracias por recibir a mi querida paisanita aquí.

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  4. Tras un sendero poético el relato de Bianca nos encierra en sus pensamientos y nos nutre de ternura. La persigue el deber pero sueña el querer. Hermoso relato en la fuerza de su sencillez.
    Celmiro koryto

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