martes, 26 de noviembre de 2013

Nora Coria



DECISIÓN

Hace mucho tiempo que un tren lo llama, y lo aguarda. Por fin, él ha decidido empren
der el viaje. Abrazado al boleto la ansiedad disminuye, la estación se vuelve hospitalaria, y el andén se convierte en una oportunidad.
Ahora espera que los rieles sean firmes lazos hacia la verdad.
Aborda. Su butaca lo acoge como una mecedora. El silbato suena presagiando destinos y se inicia la marcha; entonces su corazón se entrega rítmicamente, con latidos seguros. Abre la ventanilla. El viento que le llega de frente va quitándole, uno a uno, los grilletes que la ciudad le ha impuesto. Su memoria huele lapachos, sus ojos esperan follajes rosados. Cerros sagrados resguardan su viaje.
Cardones añejos acompañan su noche hasta que el tren se detiene y el Sol tutelar de Los Andes recibe al hijo.
Siente la felicidad de quien ha decidido bien.
Sabe que el Altiplano le revelará quién es.

Nora Coria

Mención Especial “Certamen de Cuentos y Micro relatos bonaerenses” auspiciado por la Municipalidad de Chacabuco. 


Cristina Pailos



La Barca de Caronte

Abandonamos la vida social. Nuestros amigos se extrañaban y al principio se sucedían los llamados telefónicos todos los días, después se fueron espaciando y con el tiempo, sólo unos pocos siguieron llamando de vez en cuando. Con  discreción, les decía que Cesar estaba muy agotado y parecía que la recuperación le llevaría un tiempo. Necesitaba reposo.
                Lo cierto era que mi intención era evitar las miradas de asombro de los demás. Él no parecía consciente de su transformación. Las secuelas de la enfermedad o de la operación, no estoy muy segura,  habían sido devastadoras. Su apariencia era normal. Seguía elegante y cordial pero en cuanto  intentaba construir una frase, o llamar a alguien por su nombre o nombrar cosas o situaciones, el daño no se podía ocultar. Entendía el uso de los objetos y quienes eran  las personas pero se confundía al nombrarlas.
El médico me habló bastante y quizás por mi nerviosismo o  porque las explicaciones me resultaron difíciles, no entendí nada.  Consulté con otro especialista y creo que me dijo más o menos lo mismo. Ambos coincidieron en que había que esperar días o meses para que fuera saliendo de la confusión verbal.  Mi  desconcierto crecía día a día.  El tiempo seguía corriendo aunque se lo sintiera pesado e inmóvil, sin cambios. Llegamos al año.  ¿Por qué me engañan? ¿Por qué me dicen que se curará si  está siempre igual? Era una pesadilla insoportable.
Lo miraba, lo escuchaba y lo confrontaba con su imagen anterior. Abogado de profesión y dedicado desde el colegio secundario a la actividad política, la oratoria era su fuerte y aquellas alocuciones precisas y convincentes fueron los principales recursos que le permitieron llegar a ser intendente, después legislador provincial y por último, nacional. Se destacó también en la cátedra universitaria. Ahora, la conciencia del lenguaje lo había abandonado, y las palabras parecían querer imponerse con una libertad absoluta,  quizás resentidas por haber abusado de ellas y hasta en más de una ocasión, vaciado de contenido.
 A la cama la llamaba mesada, a la mesita de luz, inodoro y a nuestra habitación comité central; los otros dormitorios eran las regionales, por enumerar algunos ejemplos.
 No me podía descuidar. Una mañana, al llegar de hacer las compras, escuché que le decía al pintor: -empiece por pintar las regionales que dan al potrero (el jardín)-. El muchacho miraba para todos lados hasta que me vio y me demostró su alivio con un saludo exagerado de bienvenida. Con disimulo lo llevé hacia las habitaciones que César  le había indicado y sin ahondar en detalles, le dije que para todo se dirigiera a mí.
Yo ya no soy petisa, negra, diosa . Soy la cumpa o la bataclana. No sé de que depende el cambio de apelativo.
Al despertador lo llamaba recreo : .-por favor bataclana-pará el recreo que está sobre tu inodoro. Dejá que me quede un rato más en la mesada. Mañana no lo quiero escuchar.
La mesa empezó a llamarse cama. Hace unas semanas le dijo a la mucama: -por favor, pongase ya a preparar la cama. Mi bataclana y yo queremos zambullirnos en la cama porque tenemos un hambre que usted no se imagina. La chica conocía muy bien la situación pero se le escapó la risotada.
Después que se levanta de la mesada, va al retrete , abre las manivelas y se da un enjuague . Como imaginan ,eso significa que se levantó , fue al baño y se dio una ducha. Luego salió al atrio (porch) o al potrero ( jardín) para leer el mangrullo ( diario). Aunque a veces lo leía en el Ayuntamiento, palabra que antes nunca usó salvo, cuando se refería a alguna noticia de España, pero que ahora designaba al Bar de la esquina. De pronto me decía: -Andá al chusmiadero  (ventana) y fijate si paró de joder/llover) porque tengo ganas de salir.
Una noche llamó mi amiga Elsa para invitarnos a tomar un café en su casa y él le contestó: -gracias, vos siempre tan melosa (quiso decir amable), pero mejor lo dejamos para otro evento (oportunidad) . Según el pronóstico se viene una  feroz tos convulsa (tormenta). Después llamé a Elsa para disculparlo. Ella no lo podía creer.  Había quedado muy angustiada pero admitió que en primer momento lo de melosa le había caído pésimo.
Un fin de semana nos visitó Pedro Inocenti, un amigo de César de toda la vida, a quien yo algo le había advertido sobre la sorpresa que encontraría. Quedó  azorado y por momentos no podía disimular su incomodidad . Ya cuando se había puesto de pie para irse, preguntó: - ¿Hace mucho que no van al cine?  Cesar con toda naturalidad le contestó: - Sí, hace bastante que no vamos al bolígrafo.
Y ese es otro ejemplo de rareza. Entendía qué quiere decir cine  pero él tenía que llamarlo  bolígrafo, ni siquiera la antigua palabra biógrafo  que con seguridad usó hace mucho tiempo su abuelo .
A los taxis les decía barcas y a los taxistas Carontes. La mitología siempre fue su debilidad y por lo visto la siguió recordando muy bien, pero la elección de esas espectrales imágenes bien podía ser una sombra de terror, según mi análisis precario.
La nómina de palabras y expresiones es tan extensa  que opté por escribir un glosario, aunque como ocurre en todas las casas bilingües me daba igual decir tormenta o tos convulsa.
Mi furia contra las mentiras de los médicos me causaba miedo de mi misma. ¿Para qué mentir? ¿Qué es todo esto? Hasta fantaseaba a veces que César podría haber planeado esta puesta en escena con la complicidad de los médicos para volverme loca…y si fuera así, un día los mato a todos. La idea me asustó. Repasaba toda la historia para ver si encontraba algún indicio de farsa y de tanto en tanto se me aparecían entrecruzamientos de miradas entre César y el médico que podían interpretarse como sospechosas. Descartaba inmediatamente la idea. No. Algo en mí ya no andaba bien.
Pero una mañana:  la gran sorpresa. Desayunó en silencio y al terminar ,  me dijo: : -Voy a salir un rato -y le pregunté: -¿Vas a ir a leer el Mangrullo en el Ayuntamiento? Mirá que está por joder y se viene una tos convulsa brava, según el pronóstico.
Se dio media vuelta como espantado y con fastidio me dijo: ¿Estás bien? ¿Qué te ocurre? Hay que llamar un médico urgente. ¿Te diste algún golpe en la cabeza? No tiene sentido nada de lo que decís. ¿No me estarás cargando? Espero que no te hayas vuelto loca porque me partís por el medio, me arruinás la vida. Ni se te ocurra. Se curó abruptamente y sin preaviso.
Yo quedé con la mente en blanco. No sabía que hacer pero me sentí en peligro. Siempre recordé esas palabras de Edgar Allan Poe que cuando los locos parecen curados es cuando están peor y le pedí que llamara al médico que lo había atendido a él durante todo este tiempo. Que no viniera uno cualquiera de emergencia . Tenía que ser el médico que conocía la situación que habíamos vivido.

Aceptó. Cuando llegó el médico y habló unas palabras con él, obviamente lo encontró normal. Se acercó a mí y muy sonriente me dijo: -¿Vio que en poco tiempo se le iba a pasar la confusión lingüística? Me puse nerviosa, no sé que sentí. Con enorme esfuerzo le contesté: - Discúlpeme. Está sonando el recreo sobre mi inodoro al lado de la mesada.
 Hace dos meses que me instalaron en este Neuropsiquiátrico. 


lunes, 25 de noviembre de 2013

Marita Ragozza



PENSAMIENTOS

A Amelia  Arellano, con cariño

Subyugantes y briosos
como potros en la cima…
surgen los pensamientos

En su porte recio e indómito
el viento mueve las crines
sus ollares abiertos son un desafío al mundo.
y sus ojos
la nobleza de la estirpe.

Vibran:
cielo
agua
fuego
tierra…
elementos…

Potros de raza bravía.

Équidos alados  en el centro de la mente
vuelan en denodado galope hacia la libertad.

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI

Inédito para Artesanías Literarias.


Amelia arellano



TURMALINAS

No, mi niño no es el gemido de la guerra, es el hambre.
Los piojos.  La leche agria. Las manos escarbando la basura.
No temas. Son otra vez,  los axiomas sagrados.

La vida es tan sencilla como lo es la muerte.
Gota a gota desborda  el malecón.
La vida. La supervivencia. Es tan sencilla y áspera.
Pétalo. Lengua de gato. La lima no es un fruto.
Tan sencilla y filosa. Amor mío, rebana el pan de miel.
Hoja roma , rama seca , cuchillito del monte.

Es el hambre y el frío. Sopla, mi amado, sopla. Mas!
No, no sueñes, no es la hora. No.
Partida de abedules. Barquito que no vuelve. Una cruz en la tierra.
Amor amor. No soples más. Son fuegos fatuos.
“Ay que prado de penas”
“! Ay que dolor de sangre prisionera me está clavando agujas en la nuca!”
Hazme otro niño. La tierra está desierta.

Te esperaré disimulada en una marcha de cuchillos.
Rastrojos en la siesta. Tus manos artesanas.
Cúbreme con turmalinas negras.
Almizcle. Soledad de cicuta. No. Tregua ni pausa.

Me desnudó despacio y a escondidas de Dios.
Empecinadamente. Toro. Semental. Gallo de riña.
Trago a paso. Paso a mano. “pasará, pasará y el último quedará”
Me quitó una bandada de gaviotas muertas.
Un halcón. Una cigarra. Una ameba.
Vamos a Babilonia. Negro que te quiero negro.
Claveles dispersos en las playas. Virgen del mar.
Barro y arcilla, entre tus manos.
Stop. No pasar, calavera de vidrio.

La muerte es tan sencilla, como lo es la vida.





Griselda Rulfo


Discriminación  

La vi, cabizbaja
enrojeciendo de sudor
cubierta
cuando las voces infantiles
la llaman gorda.
Y ella
desvariando
el rechazo
que la anula
hasta despedazar
su alma
se esconde de los otros
entre columnas
de vergüenza.


            S / T

Una sierpe de gasa
        gris enlutada
circundó
el óleo
que la piel
exuda.


Mortaja de voces
silenció
el recuerdo.


Y ella
atisbó
el alma
cuando el espacio sutil,
envolvió

su cintura.

Celmiro Koryto



PÁGINA 9

todos los poemas fueron dichos
y perdidos en un bar de puerto
después las entrepiernas
sangraron al fin
formando un verbo
vibrado en el orgasmo de la boca
el reflejo de dos pezones dormidos
concibieron en mí
ese alguien desconocído

fue la  hora para que mis palabras en fila
abandonasen este tren sin destino
que tuvo muertos descalzos
gritando cada brizna de pasto
todo por seguir una palabra
de la que me enamoré

todas las dudas
conviven en mi plexo
con un ruido inconcluso
es medianoche
y a punto de terminar agosto

PÁGINA 11

el durmió sobre sus manos
con los pies encima de la arena
cubierto por la sombra de los pájaros
cobijado en su adentro
imitó la ostra y el pulpo
escondido en la espesura
no es sueño su sueño
quizás no es más que un letargo
que dura diez años
al acostarse quiso levantarse temprano
tomarse un café y esperar
esperar el regreso de ella
desde entonces
nunca abandono la playa
Zorba baila a su alrededor
formando un círculo
nocturno de fuego

PÁGINA 13

esos que viven la vida
con los ojos cerrados
huyen de  la realidad
por no enfrentar los miedos
y sin realidad
para qué sirve vivir
acudiendo en masa
a la mayor ceguera
es como permitir que la gata
de un desconocido entre en sus casas
y se dejen conducir por el cascabel
que lleva en su cuello
pero cuando el cascabel se haya ido
estarán más perdidos que nunca
y tratarán de adoptar un pájaro de piedra
en espera de su extraño trino
las cosas no volverán a ser iguales
si no logran abrir sus ojos
para poder ver que el cielo
está lleno de estrellas
ahora mismo, el amor  vive allí  fuera
el gran error, es pensar que estamos solos


Ernesto Ramírez


vértigo de las páginas amarillas

en la tarde luminosa
reluce el parque
moteado de sombras primaverales
espacioso y vital escenario
donde se exhibe
una obra 
variopinta en actores:
decadentes
alimentando palomas
neófitos
comiéndose a besos
plenos
que satisfechos de sí
entre diálogos y gestos
vigilan a sus brotes,
como la madre de fiama
incrédula en su afán
de que pasara ya año y medio
-cálculo mío aproximado-
se que así se llama
pues la mujer lo vocea
fiama es linda
vivaracha
y en la barbilla babeada
ríe un vívido lunar
dando más brillo al parque
corre tras los gorriones
abre los bracitos acopiando sol
vuelve y se abraza
a las piernas maternas
se suelta y viene hacia mi
me otea por sobre La vida breve 
sonríe y baja la mirada
extasiada
contempla la grava
el sol la recorta a un lado
se aparta sin quitarse la vista
voltea y se busca detrás
gira y se observa boquiabierta
salir de sus pies
y sin rasgos tenderse
-cual duendecito siamés-
sobre la grama
corre a pasitos tartajosos
se detiene a comprobar si le sigue
reanuda su corta prisa plena de novedad
y a la madre emocionada
su dedito aventurero
el maravilloso hallazgo señala,
sonrío enternecido
se marchan
retomo a onetti
no fueron más de 20 páginas
25 tal vez
o eso me pareció,
al levantar la vista
un anciano de rostro familiar
irrumpe en las pupilas perplejas de un pequeño 
que señala a su sombra
dibujada por un anémico sol de invierno
un poco a la derecha
desde una lozana plenitud
   sonriente,
la mujer de espléndido lunar en el mentón
da voces al niño.




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