lunes, 10 de mayo de 2010

ILDA MISTRALETTI.  "Todos los días amanezco"
 
FANTASIA

  Despertó esa mañana; allí estaba, estirado sobre su cama, inmóvil mirando el cielorraso.
  Se preguntaba qué le estaba pasando. Se negaba a forzar su voluntad. En ese momento salir de la habitación a un destino exterior le resultaba torturante. Se sentía inseguro, el mundo resultaba hostil. Huía de las exigencias de todos los días. Tenía que superarse.
- ¿ Estaré enfermo?- se preguntaba. Estaba protegido entre esas cuatro paredes.
- La vida es seria - pensó, pero no lúgubre.
  Nunca había tenido un parate. Pero lo pasado le parecía inservible , inútil. Siempre acelerado y frágil, perdido en la pluralidad selvática ciudadana.
  Debía resistir, trazar una línea invisible que lo protegiera del mundo.
  ¿ Por qué se sentía tan herido?  Tenía motivos para estar agradecido a la vida, pero tenía pensamientos fluctuantes de pesar.
  Escuchó ruidos externos, se apresuró en buscar birome y papel en su mesa de noche. Escribió unas líneas.  Abrió la puerta rápidamente, hizo una suerte de ojal al mensaje y lo colgó del picaporte.  Volvió a su cama y quedó en la misma posición.  Con los ojos clavados en el techo.
  En el corredor, el enfermero del manicomio que venía a colocarle una inyección, encontró un recorte de papel que rezaba:
 
  " HOY NO ATIENDO LA LIBRERIA. MAÑANA VERÉ..."
               
 de  " La espera" 
 
         corresponsal Susana Zazzetti

1 comentario:

  1. querida amiga keta, tu sensibilidad es extraordinaria, captas momentos con tu mente que florecen en palabras
    un abrazo y mil besos

    maria elena tolosa

    ResponderEliminar