LO QUE TENGO
DE HUMANA
Lo
que tengo de humana
se
unifica
a
beber las pocas fuentes
donde
un hilillo vierte agua sucia
y
humedece esta flauta
no
adiestrada a cantar
en
mi garganta seca de prédica.
Lo
que tengo de humana
es
un ave inerte por las grimas de la desigualdad.
Desnutrida.
Hollejo del alma. Certidumbre del sufrimiento.
A
veces tengo la ilusión de un manso felino
que
discurre entre la hierba
con
el recuerdo de una caricia
en
las hogueras lívidas del alma.
O
vuelvo a la niña de ayer
que
no comprende la imperfección
y sueña con la paloma posada en la flor azul,
que
se escurrió de la falda maternal
hacia
el mundo
y a los tuétanos de la
lucha.
¿Es
gris la sabiduría
o se ha muerto el milagro?
Hay
un farol de sombras
que
mira las arrugas
del
abuelo que muere sumido y solo.
Hijos
nuestros. Padres de nosotros.
Digo
sueño. Digo poema.
Qué
hacer cuando el camino
se
vuelve roca cada tanto.
Espuma
entre albas negras. Forma de lumbre ocasional.
Lo
que tengo de humana
es
levadura trágica donde la sangre se cuela.
Alguien
se queja
algún
enfermo
ese
hombre con hambre
un niño
abandonado
una mujer golpeada
y
la dignidad de la vida
muere
en mis manos vacías. No la puedo velar.