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domingo, 19 de octubre de 2014

Marita Ragozza de Mandrini

Charles Bukowski, poeta del underground, lanza esta irónica pregunta a todo aquel que, como él, busca transitar por el incierto oficio de la escritura.

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¿Quieres ser escritor? Charles Bukowski desafía tus pretensiones literarias / 
Entre los nombres malditos de la literatura, pocos tan significativos como Charles Bukowski, ese hombre que convirtió el alcohol, el sexo y la vida precaria del outsider en la materia imperecedera (y sublime, hay que decirlo) de la que están hechos los libros, esa cara oscura de la civilización que, estrictamente, no tendría por qué ocultarse o marginarse.
Sin embargo, suponer que el elogio de estas circunstancias es la verdadera raison d’être detrás de la obra de Bukowski, sería un tanto reduccionista. Bukowski solo se alineó a esa nómina de escritores iniciada sobre todo en la Rusia decimonónica, la de Dostoievski y Gógol y Chéjov, que extrajeron de los bajos fondos las perlas sucias de la sociedad, descubriendo el heroísmo ceniciento de los burócratas apresurados envueltos en abrigos raídos, el oprobio cotidiano en medio del cual también florecen la virtud y la redención —así sea a posteriori, por la vía transformadora de la literatura.
Asimismo, dejando por un momento de lado estas circunstancias, accidentes en el sentido aristotélico del término, es posible trazar una zona común donde Bukowski se hermana con otros grandes escritores por esa constante que aparece en la estructura vital de casi todos: la necesidad impostergable de escribir, la concepción de esta acción como un impulso de satisfacción urgente, crucial en el esquema subjetivo de supervivencia diaria: se escribe para poder vivir, no más.
Prueba de ello es este poema en el que el autor de El amor es un perro infernal examina el oficio literario.“Así que quieres ser escritor”, dice Bukowski, con cierta ironía, con cierto desdén desafiante para que otro como él, comprometido con lo que siente como su vocación más profunda y auténtica, se atreva a responderle con un Sí rotundo que dé la cuestión por terminada.
 Marita Ragozza de Mandrini



¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
ó clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.

No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.
 Bukowski



sábado, 26 de abril de 2014

Marita Ragozza de Mandrini



DELIRIO

Si no creyera en el delirio/ si no creyera en la esperanza…/ si no creyera en lo que duele/ si no creyera en lo que queda/ si no creyera en la lucha“… Maza”, canción de SILVIO RODRIGUEZ


Si. El misterio es atravesar el poema
para abrir mi delirio eterno
que limpie todo el dolor. Toda la sangre. Todo el miedo.

Porque hay días en que se tiene el alma ensombrecida
No se pueden contar ni las lágrimas.
Faltan tres pesos para el pan. Sobran niños para la leche.
                                         
Tanteo los límites. Los vértices. Los zarpazos.
Estoy tras una ventana
arrinconada en una esquina de mi ser
y nadie ve  mi poner la otra mejilla
o de amar al prójimo como a mí misma
ni conoce mi desierto atestado de relojes
ni  mis noches insomnes
y  mis pájaros mareados.
por ese sueño, por ese delirio
que resiste al sollozo que corta el alma
en un  camino que es un atajo
para hacerse hermano de la vida (*)
entre la soledad y los domingos con lluvia.

(*) “Maza” de Silvio Rodriguez

Marita Ragozza de Mandrini



jueves, 20 de marzo de 2014

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI


ALGUIEN QUISO CANTAR
En la flecha
de la dictadura
alguien quiso  cantar

El dolor intensificó
bautizos inaudibles
con olor a relámpagos
y a riachuelo

La noche
ahuyentó los perros
y el enjambre
fue fulminado.

El rojo de mis labios
se hizo ciclamen
subió a los Andes
se convirtió en grito
soportar    resistir     no claudicar
ser la desobediencia extrema
la soledad de muchos
con espaldas como rocas

Fuimos tierra
en garras de animales
alas no domesticadas
para sobrevivir
                     lo insoportable.
MARITA RAGOZZA DE MANDRINI


lunes, 17 de febrero de 2014

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI


SEQUÍA EN PEHUAJÓ

tu soledad/tu ausencia de agua/tu ansiedad de lloviznas/tus derrotas/se cierran entre cercos de guitarras…”
Norma Segades Manias

Tierra seca
                resquebrajada
cortes y quebradas
                tango de muerte
Pachamama sufriente
rogadora de lluvia
quiere verdear y no puede.

Única agua
el llanto en el giro de los vientos del diablo.
Los ranchos velan corazones enterrados
los perros miran los rastrojos agonizantes.
Mis hermanos se fatigan
en la rústica raicilla de sed que los aúna.

Campana de flores agostadas.
Tañen los clamores. El temblor. El estertor paciente.

¿En qué lugar ahora
Se encuentra el alma de la lluvia?
Tórtola gris mi poema
roca astillada quiere ser canto
y labrar un río de agua y justicia
                                               en la rueca de mi rezo.

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI


viernes, 27 de diciembre de 2013

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI

LO QUE TENGO DE HUMANA

Lo que tengo de humana
se unifica
a beber las pocas fuentes
donde un hilillo vierte agua sucia
y humedece esta flauta
no adiestrada a cantar
en  mi garganta seca de prédica.

Lo que tengo de humana
es un ave inerte por las grimas de la desigualdad.
Desnutrida. Hollejo del alma. Certidumbre del sufrimiento.

A veces tengo la ilusión de un manso felino
que discurre entre la hierba
con  el recuerdo de una caricia
en las hogueras lívidas del alma.

O vuelvo a la niña de ayer
que no comprende la imperfección
y  sueña con la paloma posada en la flor azul,
que se escurrió de la falda maternal
hacia el mundo
                     y a los tuétanos de la lucha.

¿Es gris la sabiduría
 o se ha muerto el milagro?

Hay un farol de sombras
que mira las arrugas
del abuelo que muere sumido y solo.
Hijos nuestros. Padres de nosotros.
Digo sueño. Digo poema.
Qué hacer cuando el camino
se vuelve roca cada tanto.
Espuma entre albas negras. Forma de lumbre ocasional.

Lo que tengo de humana
es levadura trágica donde la sangre se cuela.
Alguien se queja
algún enfermo
ese hombre  con hambre
                                    un niño abandonado
                                                                   una mujer  golpeada
y la dignidad de la vida
muere en mis manos vacías. No la puedo velar.

                                 

                        

sábado, 19 de octubre de 2013

Marita Ragozza de Mandrini



INCERTIDUMBRE

Ni hadas ni ángeles somos
y en el laberinto
ni siquiera un minotauro
o un indicio.

invisible
la incertidumbre
nos cerca y angustia
y con ella  divagamos
a nuestro albedrío.

no hay certeza que vuelvan los pájaros

el dolor y los sueños arden bajo el sol
y el corazón tiembla ante la luna menguante

pero alguien enciende poemas

en  las arenas de la noche.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Marita Ragozza De Mandrini



EL CERO Y LA LUZ

La poesía sigue siendo para mí la incógnita de la ecuación.
Andrés Aldao



No basta toda la aritmética
para encender un solo cero.

Pero tampoco alcanza la mirada
para unir ojos encandilados
con el cero que alumbra
la luz de algunos sueños.

Quizás toda la luz
sea unir un solo cero:
la mirada y su propio sueño.

Sin embargo
para unir los sueños
hay que apagar la luz.

Marita Ragozza De Mandrini


sábado, 2 de febrero de 2013

Marita Ragozza de Mandrini



Poema inédito, especial  para artesanías literarias



HERMANO  DE ÁFRICA

«no creo que mi país sea ahora más violento que hace diez años, pero los orígenes y los motivos de la violencia sí que han cambiado. antes el acento estaba en lo político, mientras que en estos momentos hablamos de crimen puro y duro». Deon Meyer

Las preguntas recorren tu piel de cuarzo negro.
Tu figura de ébano serpentea y se ondula
con los sones de Baaba Maal
entre penachos de arena
                                      calor  y palmeras.

Desconocido esplendor
                                     débiles murmullos
liquen antiguo en tus ojos
y bajo tus párpados
                                    dos pétalos de humo.

Planicies fatigosas con turistas y regocijos ajenos
¡metafísica  soledad del artificio inhumano!

Terciopelo huérfano
detrás de tu  doloroso sudor ¡hueles a hambre injusta!

Mi poema deambula en noche muda sin escamas,
música perdida  en los baobabs  consternados
y bajo el quemante sol
mis palabras 
                   se tornan repentinamente áridas.
Marita Ragozza de Mandrini