EL REY DESNUDO
El rey está desnudo, grité. Es inevitable, el amor por la verdad se paga caro, pensé cuando vi que los guardias se acercaban.
Me dejaron a solas con él. Me preguntó si
me animaba a refrendar lo dicho. Temblando por lo que podía pasarme, repetí:
Está desnudo. ¿Qué podía hacer si lo único que lo vestía era la corona?, ¡y le
queda tan bien!. Por una vez me equivoqué, mi denuncia no me ocasionó problemas
Todo lo contrario, me trató como a una reina.
Algunas tardes
Del lado de la luz, la mesa con su mantel
bordado de flores de Guatemala tiene cajas que guardan poemas, pequeños cuentos
que se ofrecen.En un labrado porta Corán se sirven tanto servilletas como
textos, asoman inesperados giros.
Los libros cercanos invitan a navegar ese
mar del lenguaje. Convidar palabras:
muelle, mórbido, huella, preciosa,
almohada, hada, Alhambra-.
Como si las palabras bien hiladas, bien
dichas, obraran como bendiciones, agradecimientos sobre lo que
nutre.
La vida es bella!!! a pesar de, las
tragedias, la muerte, la maldad, la vida bulle, intenta, busca resquicios
por donde pulsar en medio del dolor, arma escenas para hacerle frente
a lo que va a llegar y ganarle pequeñas batallas.
Resbalo por la tarde como el cansancio por
la piedad del declive, un regalo de Borges para esta mesa.
Sobre el pan, antiguo compañero de la
humanidad, resbala el queso su ternura salada. El tomate rojo es como una flor
abierta, orégano, rúcula, algo verde, completan la imagen simple y sabrosa.
El calor del horno precalentado, si el pan es lacteo mejor, se le
sacan los bordes.Es tan simple, trae, como cuando la magdalena de
Proust se moja en el té, un universo complejo de recuerdos.
Surge una casa blanca cerca del mar, los picaflores, los amigos.
Con el silencio verde alrededor, otra
casa, un arroyo, amigos, niños y un hombre que plantaba
árboles y flores.
.
Detrás de la palabra está el caos, cada
palabra es una valla, nos dice Henry Miller.
Intentos para formar la reja con olores y
sabores.
Receta, un poema, rodajas de ese pan como ya les
conté, y el café que despierta como un antiguo espantamuertes.
Leche que sació la sed primera y si pueden lo verde, un jardín , una maceta o
una hoja.
Cristina Villanueva