sábado, 28 de diciembre de 2013

Amelia Arellano


EL VALLE DE LOS LIRIOS

La conocí en un orfanato, acaso en un hospicio.
Un sepulcro inconcluso. Arenas movedizas.
Un serpentario. Un prostíbulo. Una iglesia.
Musitó serenamente, en voz azur, silente.
Susurró  de ausencia y  niños disecados.
De la soledad del gusano, padre nuestro.
Me habló quedamente. Al oído.
Me subyugó, al instante. Como en aquel enero.

Yo contesté llorando:
Ven, amada, embriágame la boca.
Pon en ella el color de los lirios.
Hunde mis ojos en tus oquedades.
Apriétame. Amárrame. Agriétame.   
No dejes que me escape, soy la mujer de Loth.
Ya todos han partido. Las madreselvas negras.
Los perros flacos, los azules potros.
Han huido las aldeas despobladas de peces.
Ven, no ceses, degüéllame los fresnos.
Márcame con tus dientes, dulcemente.

Estoy cansada amor. De bocas agrias.
De dardos pestilentes. De hospitales.
De la morfina y de  drogas de oro.
Llévame a la tierra de cipreses.
Todo lo que se me ha legado lo he cumplido.
La norma, la ley, la regla y  los relojes.
He mamado de los pechos de la loba.
He besado con ardor, los labios helados del Bautista.
He bebido cicuta y miel con Judas.
Barrabas ha yacido en mi lecho.

He buscado, agua, solo agua.
En los parapetos de mi sangre.
En pilas bautismales. En artesas.
Y no hay dioses, ni demonios, ni ángeles caídos.
Hasta el Río de Heráclito está frígido.
Tampoco está la niña, ni las trenzas, ni pechos desangrados.
 Ni líneas circulares. Ni el semen de los soles negros.

No, no te detenga mi humana, mi vulgar tristeza.
Ven amada, bésame en la boca.
Pon en ella el valle de los lirios.
De los lirios, el valle.





Niels Hav




Muéstrame tus pechos

Cuando tengo hambre, pienso en tus pechos,
que nunca vi,
y en tu mirada rusa al pasar,
mientras pasiva e inquieta miras por el local
como una de las melancólicas hermanas de Chéjov,
tomando té mientras hablan de
viajar a Moscú.

Oh, bailemos esta noche
en un café de Moscú.

Es tan complicada la vida.
E incluso tocas el piano y vives con vista
a un cementerio donde por las tardes
el sol invernal medita
entre las tumbas.

Oh, bailemos esta noche
en un café de Moscú.

Cuando tengo hambre, pienso en tus pechos,
tu boca rusa, la luz amarilla de tu cocina,
que tampoco vi,
y en tu pudorosa muñeca cuando cortas
el pan y comes lentamente mientras observas
el cementerio y escuchas distraída
una sinfonía desenfrenada de Rachmaninov .

Oh, bailemos esta noche
en un café de Moscú.

Mas, él que duda pierde su tiempo: ¡quiero
ver tus pechos! Chéjov bebió champán
en su lecho de muerte, y Rachmaninov murió en América:
el agujero negro nos espera a todos. Ven
como estés, ¡vamos a Moscú!
Oh, bailemos esta noche
en un café de Moscú.

© Niels Hav   - Traducción: Gloria Galindo

Rolando Revagliatti




Poema inédito                          

Colección: “Infamélica” (agosto 2010)


A él, ella


Ella me dice que no
o me dice no sé
o no me dice nada

A él, ella le dice que no
o le dice que no sabe
o calla

A él
que no dice nada
o calla lo que sabe
o no.




*En bastardilla: Algo así declara el personaje protagónico del filme “Lars and the Real Girl”.



maria alicia del rosario gomez de balbuena



Movipaisagente
Movipaisagente de Liliana Lucky

Llueve…
Sobre el espejismo de tus caricias llueve
Y continúo soñando mientras septiembre florece
¿Absorberá mi piel las tiernas primaveras?
Una mágica luna se recuesta en mi almohada
Y al extender sus brazos acaricia mis párpados
No puedo entonces despertar... ¡No quiero!


Miguel Crispín Sotomayor




De Miguel Crispín Sotomayor. Cuba. Para Artesanías Literarias. Unos poemas tomados de la antología “Los quijotes viajan en la redondez del tiempo” (2012).

 “Se necesita ahora más que nunca templos de amor y humanidad que desaten todo lo que hay en el hombre de generoso y sujeten todo lo que hay en él de crudo y vil.”
José Martí.


LAS CAMPANAS DOBLAN POR LOS VIVOS


Las palomas van volando. Libremente.
Han muerto los halcones.
Los perros se abrazan a los gatos.
Los niños han perdido el miedo a los aviones.


Ya no hay muertes violentas.
Doblan las campanas por los vivos.
Se levantan altares a los que han muerto.
Los cementerios han desaparecido.


Nadie se prostituye.
El amor es gratuito, es sincero.
Los amantes aman sin hurgar en los bolsillos.
Los amigos desprecian el dinero.


El coraje desbordó a la paciencia.
Todos comen, visten y se techan.
Los niños no limpian más cristales.
Los quijotes ríen… y galopan.


¿Es un sueño?


MARINERO


Marinero perdido
que vives en  nostalgia
sin entender
que ni las rocas sobreviven al tiempo
y que el aburrimiento se ha hecho residente
en  cuerpos que han perdido la energía
y viven
en libertad  de pensar  cosas absurdas.
¡Ay, marinero!
Tu barco se encuentra a la deriva,
se hunde.
La proa es una mariposa rajada por cuchillos.
Sudor y sangre se abrazan en cubierta
y por la popa empujan       vientos extraños.



viernes, 27 de diciembre de 2013

Ernesto Ramírez




1
peaje                                                                                  
el tiempo,
impávido mas consciente
de la obsesión por su longitud y de que solo en nosotros
halla protagonismo su caudal inamovible,
persiste en debitarnos peaje.
controla nuestro pasar cercándonos al nacer
luego, como a un lebrel, nos lanza tras su cebo de futuro
en tanto arbitrario ajusta el cerco
e invierte el collar de púas,
marcándonos en la travesía
con furia variada según su criterio antojadizo;
condescendiente con unos
con otros vil, en ocasiones precoz en su afán
imperturbable siempre
ubicuo y vasto
siempre tiempo, el mismo tiempo
desde el mar a la montaña y del pañal al sudario                       
en carreta o en avión, tiempo, sólo tiempo
roca y oleaje, manantial y sicario                                                       
desde la placenta
  hasta el obituario. 



2


flores de espuma                                                                       
por muelles desprovistos de gaviotas
arrastramos las vísceras del amor
que inútiles
se pudren tras nosotros
no hay barcos que atraquen
ni velas que se inflamen
no quedan bancos de coral
tampoco sueños
-ni faros que los orienten-
la marea apenas rompe en olas sin aliento
el viento ha perdido el rumbo
y sus brújulas el mar,
ni neptuno era tan dios ni el tiempo tan sabio.
un colibrí adivina una flor en la corriente
batiendo alas se ofrece
fue sólo una ilusión de espuma

sobre la boca pragmática de un escualo.

Celmiro Koryto


 



PÁGINA 15


el paraíso del hogar es una cárcel
de la que salgo cuando quiero
este último tiempo
el amor me toca y no me toca
nadie delante  ni detrás mío
cuando camino por las calles
me paso y llego al otro lado del universo
pienso que estás esperándome
desnuda como un bebé
conté treinta y nueve escalones para verte
en cada pliegue de escalera te viví
comprendí que el amor debe trazarse
solo  como  antecedente ilustrativo
un punto en el corazón
donde cabe todo el amor
que cuando duele
duele sin atajos




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al amar se abate lo querido
entre arbitrios sucumbe el placer
se obtiene la libertad de retener
con diplomacia de deseo
allí se vive y se muere
en  punitiva dignidad
para crear el espanto a destiempo
de una alegría total
las llamas que no se ven
arden incluso
en palabras nubladas

mientras subes un sorbo
de ironía a tu mirada
te digo:
es un buen lugar para terminar
en la nieve de tantas tardes
junto a un árbol cortado en trozos
mi cuenco de mendigo
acepta hojas caídas


PÁGINA 17

tómame la mano y descansemos
del mundo de nosotros
y volvamos del amor
como una mariposa a la flor
que liba y la abandona
con el viento bajo el abrigo
flotando en la niebla
de una noche mal parida
sedientos morimos a la orilla del cosmos
con  la  cabeza en tu regazo
tiene piel mi horizonte
pienso  que la mujer literaria que fuiste
lo será con otro poeta
aún sí zumbase  en ti
o zumbes en mí
seremos   moscas
que comen fideos  de hambre
en encendido silencio
basta cerrar los ojos
para estar en otra etapa de la vida
somos los desconocidos de un tiempo
durmiendo bajo el mismo techo