Te quiero Buenos Aires
Te quiero Buenos Aires y a tu cielo
que trasnocha jugando en cada esquina
tras la bruma la noche se adivina,
cubierto el adoquín de terciopelo.
En tus calles abiertas al desvelo
desmaya una farola mortecina
apuesta con sus rayos de opalina
a cubrirme los hombros con su velo.
No se si vos y yo somos iguales
o tu luna me clava el aguijón,
cuesta arriba trepando los umbrales
yo sigo por su luz encandilada,
igual que cuando estaba enamorada
de aquél beso fatal del metejón.
Norma Ester Montenegro