Biografías
Los suicidas, qué raro, trabajan
siempre, viven, en las biografías
hasta el final: como si no fueran a
hacerlo, como si a ellos también
sorprendiera el desear, de pronto,
la muerte.
siempre, viven, en las biografías
hasta el final: como si no fueran a
hacerlo, como si a ellos también
sorprendiera el desear, de pronto,
la muerte.
“Hizo esto y aquello; trabajó,
tuvo el hijo y después, en los ’70,
se suicidó”, dice la biografía.
tuvo el hijo y después, en los ’70,
se suicidó”, dice la biografía.
Un hueco de escalera, un arma
inoportuna, el tren raudo, las mujeres,
su veneno, la asfixia, las arterias
descuidadas.
inoportuna, el tren raudo, las mujeres,
su veneno, la asfixia, las arterias
descuidadas.
Los suicidas, pero qué raro, hasta el
último momento como si los
sorprendiera haciendo cosas, la muerte,
como quien intenta.
último momento como si los
sorprendiera haciendo cosas, la muerte,
como quien intenta.
Es el relato que propicia esos
efectos, que estupidiza, simplifica
la absurda confusión de cada vida
suicidada que pasa, como de
repente, a la parte baja de un tren
efectos, que estupidiza, simplifica
la absurda confusión de cada vida
suicidada que pasa, como de
repente, a la parte baja de un tren
Vaporcito
Hubo en el parque una locomotora vieja,
oxidada, para que jugáramos, sucia
con desperdicios humanos y tan felices
nosotros descompuestos.
oxidada, para que jugáramos, sucia
con desperdicios humanos y tan felices
nosotros descompuestos.
La preferíamos por sobre el pasamanos,
más que a la pista, los patines, bicicletas;
la preferíamos tan sucia y descuidada
por el tiempo.
más que a la pista, los patines, bicicletas;
la preferíamos tan sucia y descuidada
por el tiempo.
En aquel parque, hubo una locomotora
oxidada
por el pis, el tiempo y la arena del desierto.
oxidada
por el pis, el tiempo y la arena del desierto.