miércoles, 7 de septiembre de 2011

ANDRÉS BOHOSLAVSKY


Sección A3  División 24 Sepultura 2
                                                                  a mi padre Luis y a Renzo
 Las coordenadas correspondientes a la tumba de mi padre, escritas en un papel sin importancia
mostraban una extraña cartografía para delimitar, como en un viejo juego de batalla naval
la ubicación en la ciudad de los muertos, de esa especie de inquilinos de la eternidad
o lo que fuese que hay después de esto.

Sobre la tierra había crecido musgo, ayudado por la sombra y la humedad
y  la plaquita que contenía su nombre estaba un poco herrumbrada
el horario favorecía la ausencia de otros visitantes, así que me senté a su lado
prendí un cigarrillo intentando pensar algo acerca de este misterio llamado muerte.

En eso estaba, cuando llegó un tipo en bicicleta a la tumba vecina, que arrodillado
comenzó a rezar vaya a saber qué cosa y al finalizar se acercó a pedirme un cigarrillo
a la par que me contaba  los motivos de su concurrencia:
allí yacían los que habían sido sus padrastros
dos personas muy humildes, que le habían dejado lo que tenían
que a la vista, era poco, casi nada
nos saludamos y partió en su destartalada bicicleta.

Mientras lo miraba alejarse, llegó un auto, cargado de gente
que mostraba signos  de su posición social
claramente en las antípodas del personaje anterior.

Esta vez, el que se acerca a pedirme fuego, es el chofer del vehículo
que me ilustra quiénes son y a quien vienen a ver :
el dueño de media ciudad, un personaje siniestro, un tipo que supo cultivar el arte de la usura
y la acumulación de bienes, actividades primarias de una vida dedicada al dinero
y perfeccionada por el desprecio de aquello que no respondiera a esa lógica simple y brutal
estos, como el anterior, partieron, y el que saluda es el chofer con un guiño que parece
buscar  complicidad.

Al  quedarme solo nuevamente, pienso en esta breve secuencia
extraña  y cargada de simbolismos parece tener significancia o representación real
pero no alcanzo a precisar si constituye una alegoría de la sociedad o algo similar.

Apago el último cigarrillo y ahora, al mirar el lugar donde reposan los restos de mi padre
me doy cuenta que todo ha sido una broma suya
una broma acerca de explotadores y explotados.

Me sonrío y siento su voz, entremezclada en el viento, diciéndome:
todo esto  no es más que otro negocio hijo
morir es gratis o casi, pero el post-morten te va a costar un billete siempre
veámoslo en perspectiva, susurra y me interroga:

¿ en qué lugar del féretro guardan su fortuna los explotadores ?

el viento cesa de repente y con él las palabras de mi padre.

Me agacho a darle un beso a la tierra que abriga sus huesos, mientras pienso que el mas allá
tal vez no sea tan mal lugar, por lo menos para gente como él, que soñaba un mundo diferente
camino algunos pasos y voy al encuentro de mi amigo
en este encantador hostel  para melancólicos
sus ojos  cargaban dolor y parecían contener un mensaje
lo abrazo y antes que me diga nada le advierto que tengo una historia increíble.
       Andrés Bohoslavsky


ALICIA SUSANA GÓMEZ



llorar

Llorar hasta el hartazgo.
Hasta formar un río, sin cauce, de lágrimas.
Que el desahogo despoje.
Que salgan, en lágrimas, las sensaciones que lastiman.
Que se transformen, se metamorfoseen, se transfieran,
 líquidas de sal, en dulces azúcares.
Poder llorar el tiempo, la injusticia,
el pasado y  presente y el futuro.
Llorar todas las vidas no vividas.
Llorar aquello que quedó .
Llorarnos las promesas, los olvidos,
los recuerdos
y no olvidar.
Llorar, hasta reírnos con locura.
¡Reír hasta llorar,
 de pura risa!

ALICIA SUSANA GÓMEZ

Mención especial "100 Cuentos y 100 Poemas" Ed Argenta
Publicación "Revista La Guillotina"

Jahel Virallonga


Jahel Virallonga (Barcelona 1986). Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la UAB. 


Trabaja en la empresa de servicios culturales Faer Feit como directora artística. Ha colaborado en proyectos para la Generalitat de Catalunya, el Consorcio de Bibliotecas de Barcelona, la ACEC, el Institut Català de la Dona, el Espai Betúlia y para diferentes centros cívico. Ha publicado poemas en la revista Piedra del Molino y ALGA, así como en los libros de actos de Poesía joven de la Fundación Rafael Alberti y Cosmopoética de Córdoba (2006). Aparece en la antología de poesía joven “Quàntiques” y a raíz de ello ha hecho varios recitales.
***
 PADRES DIVORCIADOS

Leo en braile la realidad en el espejo
lo último que vi suena a risa de bicicleta
en la casa cuadrada dónde cada uno 
ocupaba un vértice por el que se filtró la luz.
No entiendo aún las variables de la geometría
pero acepté el teorema fracturado al instante
de las nuevas leyes de sus vidas conyugales
y el silencio vulnerable de mi hermano.
Se construyó una realidad de catálogo
para resolver primero los daños mayores
mientras los pequeños nos blindamos
para el frío que fue más allá del tiempo.
La infancia retiene más que recuerda
proyecta el miedo a la pérdida
configura la capacidad de amar
afila el tacto de los ciegos.
***
Ya eres una realidad emergente 
como cualquier día si expectativas.
Te amoldas a la mañana
cual serpiente a su victima,
soñando un vacío perpetuo.
Y siempre enciendes, apagas, abres y cierras
y nunca enciendes, abres, cierras y apagas.
Asaltas todos los días 
con esa monotonía
que te hace dormir tranquila.
Sabes? es bien cierto que
se destruye la materia
cuando te transformas a solas.
***
Cuando nada podía detener mis dedos
las horas pasaban 
un día de olvido
El vapor de las planchas se volvía 
pesadumbre de fábrica
y andar no llevaba a ningún precipicio
Sola como una geisha entre rastrojos 
empecé a odiarte desde el principio

OCTAVIO PAZ




OCTAVIO PAZ

Acabar con todo



Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.

Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.

Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.

Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.

Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo.

ºººººººººººººººººº

Celedonio Flores




Villa Crespo
Poema lunfardo

Barrio piringundín, barrio malevo
donde aprendí a mancar la vida maula
en mis días papusos de purrete
compadrito y piernún, callao y taura.

Barrio de contras bravas, tus hazañas
que rubricaron fieras puñaladas
deberían saberlas los mocosos...
En la escuela tendrían que enseñarlas...

Mirador de Seghezo, arquitectura
estilo medieval..., medio-romántica:
parecía decir con voz de macho:
el que no es malandrín, de aquí no pasa.

La quinta de la Lunga, los perales,
tentación de pandillas malandrasas,
entrevero de piernas y de alambres
cuando el tano tiraba la mancada.

La academia San Jorge, la academia...
donde cobraban cinco la bailada;
"Si me habré compadriao mis chirolitas
despatarrando cortes y quebradas".

El Mocho, el Cachafaz, Pata de Alambre,
David, La Portuguesa y el Lagaña;
los hermanos Balijas y Fresedo
(El pibe Paternal, de larga fama).

Allí manqué debute las miserias
de los fiocas varaos a pan y agua,
y el amor que se acaba en el ayuno
del que quiere vivir de salto y carta.

El café Venturita y los Istueta,
los matinés y los bailes de Peracca.
El café La Morocha y el barbijo
de Arolas, compadreándole en la cara.

Arroyo Maldonado, barbijo taura
que en las aguas del Plata desangraba,
cara al sol, como un hombre sin renuncios
del que acecha en la sombra y no da cara.

Arroyo Maldonado, cuneta rea,
agua-fuerte brutal de mi barriada,
hablar de Villa Crespo y no nombrarte
es tirar las palabras a una zanja...

Es decir que a este barrio milonguero
como a vos lo ha tapado la ignorancia...
Yo florezco en jardines con mis versos,
vos ahora no sos más que una cloaca...


Candela , por Eugenia Cabral






¡Alumbranos, Candela!
Que tu muerte sea la pólvora del pensamiento,
la sal de la voluntad,
para emprender una batalla incesante, indomable,
hasta lograr que ningún niño o niña,
ninguna adolescente y ningún joven,
sean víctimas de asesinatos mafiosos.
Sé que ahora vas a estar cerca de Soledad, de Marita
y de miles de otras criaturas.
Por favor, no se olviden de los que quedamos solos
sin ustedes,
los que quedamos débiles y oscuros,
sin ustedes.
¡Alumbranos, porque vas a ser la niña de todos
los que queremos una sociedad justa!
¡Hasta la Victoria Siempre, Candela!

Clásico de Carlos Gardel - Mano a Mano - Tango : disfrutar y conmoverse