domingo, 1 de junio de 2014

Nora Coria



DECIDE TU NOMBRE

Por  Atahualpa, el de Viedma, revelador de palabras por la memoria, por la verdad y por la justicia. Ata: ¡tu espíritu ilumina todas las lágrimas!


Concibe el horror aunque no te sea propio.                                     
Piensa en el horror y no te desvanezcas.
Imagina sin temor al asesino,
o aviva tu memoria si lo has visto.
Siéntete hermano, madre y padre
del inocente que añoran.
Extraña como amante o como hijo
 sus abrazos y sus juegos.
Evoca sus sueños y sus risas
como lo hace un amigo.
¿Prefieres ser por un momento,
él inocente muerto?
¡Decide tu nombre, entonces!
Todos son un mismo signo.    
Sé Diana, Daniel, Miguel, o Luciano...
Todos ellos jóvenes hilando ilusiones.

Yo elijo ser “Ata”, Atahualpa, el de Viedma,
de sangre Mapuche unida a la Aymara.         
Aún muerto por la espalda,
yo sigo entre el pueblo.              
Siento manos juntas hechas corazones.
Buscan las verdades que otros mal silencian.
Van con dignidad a arrancar las vendas
que cubren los ojos en los tribunales,
y a cargar con fuerza sobre la balanza
a todas las víctimas que esperan justicia.
Tenemos un nombre, familia y amigos…
Conmigo andan Maxi, Darío, Mariano,
y el profesor Fuentealba...
¿Cómo hablar por todos y encontrar palabras?


¡Ay, Pachamama, kusilla, kusilla!
Me decían Ata, yo soy el de Viedma.
Atahualpa, dicen, se pone por nombre                
al que llega de lejos, para contar algo...
En voz de poeta yo rompo el silencio.
Sé que no estoy solo, y que sembré confianza;
muchos la cultivan. Sé que hay esperanza.
¡Marichiweu! ¡Jallalla! ¡Jallalla!                         
                                             
Nora Coria (en "Versos Vitales")

DECIDE TU NOMBRE  1er Premio en el Certamen literario internacional de cuento y poesía Mis escritos. (Premio fue la edición de mi libro “Versos Vitales” 2012). Mención Especial en Concurso Literario Internacional “30 Años del Diario Canelones Hoy Uruguay”


MARIA ESTER CHAPP




Nació y vive en Buenos Aires. Socióloga. Poeta. Poemas suyos fueron publicados en diversas Antologías a nivel nacional e internacional. Publicó “La Sed”, Editorial El Mono Armado, Buenos Aires, 2005 y por la misma editorial, “El Ojo Peregrino”, 2008. Participa en Encuentros Poéticos a nivel nacional e internacional.Coordina el Ciclo de Poesía “La Metáfora Ardiente”.



P U E N T E



cada mirada deshoja su objeto
lo curva      lo acaricia
devora la lejanía  y lo abandona
necesito un puente
entre el ojo
y la flor de mil pétalos
el estrecho canal del río en lo alto
donde el ibis renueva su plumaje
                       y canta
para encontrar el poema
trazado desde siempre
en el espacio del fruto perfecto
la ribera este del Nilo


                   donde todo nace





A  R  G  O  N  A  U  T  A



en el ocaso del sentido

arena      manos precarias  

oscuridad sin preguntas

donde habito y no

mientras mi río interior baila

vastas coreografías

       apenas vislumbro

el gran laberinto    

                     la gran obra

ser a la vez vacío y fuente

ya no ser

              y estar a salvo

mientras entrego estallidos

a la esfera azul

                     eterna balanza

donde todo perece alguien late

central       transparente brilla


 

                   un sol en el crepúsculo

MARIA ESTER CHAPP


Leopoldo María Panero


LA POESÍA DESTRUYE AL HOMBRE...

La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruído por la poesía.

"El último hombre" 1984



UN LOCO TOCADO DE LA MALDICIÓN DEL CIELO

Un loco tocado de la maldición del cielo
canta humillado en una esquina
sus canciones hablan de ángeles y cosas
que cuestan la vida al ojo humano
la vida se pudre a sus pies como una rosa
y ya cerca de la tumba, pasa junto a él
una princesa.

"Poemas del manicomio de Mondragón"

Graciela Bucci



La que no soy



La mujer que camina mis pasos
no se parece a mí
es apenas 
una frágil maqueta
una tibieza tardía en la hoguera
un títere movido por todos los hilos del pasado

la mujer que acaricia con mis manos
no se parece a mí
tiene estiletes prontos para horadar la piel

de la boca
cuelga una oblicuidad de serpentinas
que promete palabras

la mujer que escribe estos versos
no se parece a mí
es una sombra    
un simulacro débil

esa  mujer que  observa
desde la otra vereda de una vida prestada

no se parece a mí

hoy deduje
que es tan solo un espectro.



Graciela Bucci
de: "abrir las puertas de par en par"



Decretar el olvido


Sólo una cosa no hay. Es el olvido
Jorge Luis Borges

no se puede
simplemente no se puede dar vuelta la hoja

pretender que no fue
que no hubo
que la historia no existió       que ni señal  que ni latido
simplemente            que no


no se puede decretar el olvido
hacer un pacto de universos disgregados
ignorar la piel  el pulso  la boca el recorrido  las frases   los silencios
y dejar el nudo disuelto entre las manos

es difícil digitar la desmemoria
jugar al ejercicio mentiroso
cuando se vio arder y consumir el fuego                no sirven las cenizas
hace falta     entonces
aceptar un proyecto blando de muerte personal
poner cal viva en la memoria
gritar los nombres y cerrar el pozo

definitivamente

para que no se escapen
para que no pretendan
reescribirse

en la hoja.






Ernesto Ramirez




pan tibio                                                                               
apenas cae la tarde
ni bien el vaso se aferra a mi mano,
cual pirata cebado tu recuerdo me aborda
con ese sabor a pan tibio
que solamente tu cuerpo exhala,
entonces la ciudad, por saber me sabe,
a trozos de hogaza agridulce
a deseo fermentado, a migajas de placer.
la esquina, que por saber sabe de ti, convoca a la brisa
la brisa a tu aliento
y la noche se hace hembra madura,
reposada y sin prisa se instala junto a mí
asomada al vaso incita al pecho
a liberar noche adentro y hasta el amanecer
sus vahos de desamparo.
en la fría humedad del bar
recostado al hombro de las horas
la soledad, harta de su insípida constancia,
remueve trago a trago tu sabor                                                             
que cada noche obstinado retorna
aunque algo distinto,
a saber: menos tibio.
                             
         


Ernesto Ramirez




Alejo Urdaneta



ANTORCHA ENCENDIDA

La tela monstruosa de la guerra
ha oscurecido los sueños
olas sin mañana nos dispersan
 y dormimos en calles desiertas
sin amor ni esperanza
Se extingue la antorcha
y apagan los ojos
la araña ensancha su red.

II
Se gana la batalla y pierde la dignidad
Muere el amor y la música enmudece
Seremos abrasados por el infierno
de los muertos en bosques
de mudos lamentos
que en otro sol habrán de madurar
Muchedumbre de estatuas sin gloria
mármol disuelto por el fuego.

III

Las piedras eran jaspe y ágata
cimientos de los muros de gloriosas urbes
Alejandro el Grande engarzado en oro
grabado en tiempo de conquista y muerte
Y hablaron los dioses en los templos
en el abismo de las montañas
frente a los ríos y el mar
Y lo demás silencio.

IV

Humo y sangre dejaron los guerreros
las piedras son ahora templos huecos
sin luz ni contrición
La necrópolis
se puebla de chacales que aúllan
desde el fondo de las tumbas ruegan las manos
la oración del reposo y  la clemencia.

V

Hastiado el mundo
gritó en lo alto el sufrimiento
Sin paz no hay espera en la agonía de lo incierto
Vana muerte, eterna belleza
de la paz.
Brotará un manantial de oro
se abrirán los brazos y caerán
las máscaras
*
Se escucha el vagido de los niños
y el rezo clamando al universo.


  
                                                                                   Alejo Urdaneta

ANASTASÍA GUITSI (Grecia)








 ROOM 321

era una acera olvidada
  sin suelas purulentas
  sin dedos que ignoran el amor

era una acera observada
  de pecho superfluo
  de espalda ajada

era un lamento de placer
  room 321.

(¡con trocitos de cristal ilegal
 en su carne!)




CUANDO LOS POETAS SE ACUESTAN

Quizás contamos las historias más melancólicas

solos por las noches,

para soportar la muerte de los otros

y su soledad.

Y cuando nos acostamos siempre tenemos

nuestra mano estirada

porque…

¡ imagina que todos los sufrientes vienen

por la noche y que no hallen

ni una mano a la que agarrarse!


(Del libro ¡Lo sé! Es algo tarde)