sábado, 11 de agosto de 2012

Ana Romano

romano
Nació en la ciudad de Córdoba y reside en la ciudad  de Buenos Aires.  Es Profesora de Francés. 
Obtuvo premios y menciones en certámenes literarios e integró varias antologías Participó en talleres de poesía coordinados por Fernando Molle, Walter  Cassara,  Hernán A. Isnardi  y Rolando Revagliatti. 
Este es su primer libro de poemas titulado “De los insolentes fantasmas”


DESCARTABLE

Arrastra
marginado
el cuerpo
La búsqueda
devuelve
miseria
El viento
entumece
¿Prosigue?
desnudo
Las ruedas pesan
e insiste
El hambre
traspasa su sombra
Sueña
con una frazada.

CAUTIVO

Se sacude inquieto
aletea
Aun agobiado
se rebela
Mientras lo acordonan
en el intento de
aplastarlo
chilla
hiende
rasguña
Dispuesto
a salir (se)
además gime.

AÑORANZA

Asomada al recuerdo
emerge
tu
figura soberbia
autoritaria
desprotegida
En aridez
sembraste
diminutas semillas
La muñeca impávida
detecta
cómo llega la muerte
Despido
en cuanto salpica
un hálito de destellos.

viernes, 3 de agosto de 2012

Héctor Tizón (Jujuy, 1929 - 2012)



Héctor Tizón (Jujuy, 1929 - 2012)


La Biblioteca Nacional despide con tristeza al escritor jujeño.

Con el fallecimiento de Héctor Tizón desaparece una tradición literaria argentina que cabalgó entre la narrativa decimonónica de los grandes autores del interior del país y las distintas vertientes del llamado –por el mercado editorial- “boom latrinoamericano”. En ese tránsito extenso y multiforme, Tizón construyó una obra caracterizada por su fidelidad al paisaje, la lengua y el silencio de la puna (su reciente y póstuma obra se titula no casualmente “Memorial de la Puna”), a la pequeña historia donde confluyen personajes de remotas noblezas decadentes, del conde europeo al paisano aborigen.
Este viejo juez de Yala, con su pasado de exilio, de diplomacia, que trató de evitar como escritor las luces porteñas, se quedó finalmente en su lugar de origen, con su título de Caballero de las Artes y las Letras, debidamente francés, una calle con su nombre en Palpalá, Jujuy, y una vasta obra en la que se destacan: Fuego en CasabindoLa casa y el vientoLa mujer de Strasser y Luz de las crueles provincias, entre otras. Recibió en vida honores y reconocimientos, ocupando un lugar de prestigio en la literatura nacional
Héctor Tizón ha prestigiado a Artesanías con varios de sus cuentos. Un escritor, personalidad múltiple y perseguido político por la dictadura criminal.

Héctor Tizón — cuento
Crepúsculo
   Es ya el crepúsculo del lunes, aun más opaco ahora que otros crepúsculos a causa de la neblina que desde temprano se amontonó en el valle, y el hombre permanece en la galería, sentado, pensando, recordando tal vez o dormitando. La neblina avanzaba desde el norte pero ni aun así podía dejar de verse el cuerpo informe de los cerros, tan acantilados sobre la falda donde estaba la vieja casa, los campos de pastura amancillados por la erosión y las piedras.
   Poco antes habían muerto su madre y su tía Clotilde, apenas separadas por un mes la una de la otra y él, como le gustaba pensar, pensó entonces que bien podían haberse ido juntas, para un solo velorio y para ahorrarse un dolor sobreponiendo los dos, y fueron enterradas entre las otras tumbas, pocas ­apenas si media docena­ en el cementerio familiar detrás de la capilla ya irremediablemente abandonada, no lejos de los fondos de la casa.
   Días antes de morir, tía Clotilde le dijo: "Ella no siempre fue así". El la observó con atención. Tía Clotilde sólo tenía ya un hilo de voz destemplada o como aprisionada por el enorme bocio que sus gorgueras de piqué o de linón, los mismos con que se hacían los baberos a los niños, primorosamente bordadas, inmaculadas, no alcanzaron nunca a disimularlo. La observó con atención. Sus ojos azules tenían un reflejo vidrioso, pálido. El la observó con atención, con la misma atención, asombro o vergüenza que había sentido por su madre, porque los mudos por lo general se dan entre los pobres o mal nacidos, por eso es que la minusvalía de su madre era como una afrenta velada o como un estigma, tal vez hereditario, y de allí su soledad asumida no tanto como una condena sino quizá como una cobardía y su negativa a buscar esposa y refundar una familia. Nadie es la suma de todo su linaje; él lo sabía, pero también conocía el hecho de que todos podemos heredar el oprobio de la locura, la ceguera, la impotencia o la prodigalidad. "Ella no siempre fue así", dijo tía Clotilde mientras trataba de beber la tisana con la ayuda de una bombilla porque la temblorina de sus manos no le permitía hacerlo directamente de la taza. Ella había sido sensatamente feliz y bien casada, madre de tres hijos vivos afincados en la ciudad y cuatro muertos y su marido muerto también, analfabeta, inocente y sabia. Tía Clotilde nunca se había preguntado nada y se mantuvo inconmovible o indiferente ante la muerte alternada ­aunque dos fueran sucesivas­ de sus hijos e hijas apenas nacer o el alcoholismo no violento de su marido, y ni siquiera el hecho de vivir en este siglo de ciudades con luz eléctrica y sufragio popular había dañado su autoestima.  ■

Gore Vidal, intelectual incómodo






PEDRO DE LA HOZ


"Una buena obra nunca queda sin castigo", dijo alguna vez a propósito de la manera en que más de una vez una parte de la crítica trató de disminuir el creciente peso de su carrera literaria. La frase puede aplicarse también a ciertas reacciones de los círculos de poder en su país ante las opiniones irreverentes e insumisas vertidas por un escritor que asistió a lo largo de su vida a la perversión del sueño americano.
Gore Vidal murió el pasado martes a los 86 años de edad. Fue un peso pesado de las letras estadounidenses del siglo XX y, a la vez, uno de los más agudos críticos del sistema político norteamericano.
Hijo de un oficial de la fuerza aérea estadounidense, nació el 13 de octubre de 1925 en la academia militar de West Point. Ser nieto de un senador y con varios parientes vinculados a la política —primo del exvicepresidente Al Gore—, le propició que se interesara por esta actividad desde sus años de formación, al punto de aspirar, ya de adulto, a escaños por el Partido Demócrata y fundar, en oposición a la debacle moral de Richard Nixon a inicios de la década de los años setenta, un partido independiente. Pero también descubrió tempranamente su capacidad de fabulación literaria.
Lo mejor que hizo entonces consistió en vincular en la creación ambas pasiones. Cercano a la tradición de John Dos Passos y Norman Mailer, escribió formidables novelas en las que historia, política y ficción se anudaron con intensidad y garra expresiva.
Las páginas de La ciudad y el pilar de sal (1948), Juliano el Apóstata(1964), Washington DC (1967), Burr (1973), 1876 (1976), Lincoln (1984),Imperio (1987), Hollywood (1989) y La edad dorada (2000) ilustran los derroteros de ese magisterio.
Pero también ganó adeptos por sus narraciones satíricas, del corte de Myra Breckinridge (1969), Myron (1975), Duluth (1983), En directo del Gólgota(1992) y La institución smithsoniana (1998).
Estuvo vinculado al cine y al teatro, experiencias de las que salió lastimado por la falta de éxito y las incomprensiones de los productores —le fue negado el crédito como coguionista en la multilaureada película Ben-hur—; incursionó bajo seudónimo en la literatura policial.
Sin embargo, en las tres últimas décadas de su vida, se convirtió en uno de los más leídos ensayistas de Estados Unidos. Quien quiera conocer la intríngulis de la maquinaria política norteamericana encontrará referencias de primera mano en Declive y caída del Imperio Americano (1992), La presidencia americana (1998) y El último imperio (2001).
Particularmente se sintió ofendido con la ascensión presidencial de George W. Bush, calificada por él como "un golpe de Estado" y las aventuras bélicas que en nombre de la lucha antiterrorista llevaron el terror a mundo y medio.
"Vivimos bajo una dictadura; eso es lo que ha instaurado en Estados Unidos el actual equipo de gobernantes", dijo a este cronista en el 2006 en La Habana, durante una visita de cinco días a la Isla en la cual, por voluntad propia, quiso palpar, "aunque solo fugazmente, una realidad sobre la que sé me han mentido siempre".
El intercambio que entonces sostuve con Vidal aconteció a pocos metros de la escultura de John Lennon emplazada en un parque del Vedado.
Al preguntarle una tarde si sabía el origen del desconocimiento que él y la mayoría de sus colegas tenían sobre Cuba, respondió: "Los intelectuales no nos salvamos de algo tan evidente como que la población norteamericana sea una de las más ignorantes del planeta. Paradójicamente creemos saberlo todo y nada sabemos. Habría que repartir la culpa entre gobernantes, instituciones, medios de prensa y una idiosincrasia que nos ha hecho creernos los mejores".
Luego le solicité un comentario acerca de ataques que por esos días lo hacían blanco de una frase: Vidal es un mal americano. "Es curioso que alguien pueda decirlo, porque en realidad me siento, como van las cosas, más bien como el último buen americano. Al menos soy un americano que me preocupo por defender la ética y la historia de mi país, por ver si volvemos a ser decentes y respetados. Sueño y trabajo para que no nos arrebaten más la república que alguna vez fue los Estados Unidos, esa que ha colapsado bajo el actual régimen", declaró.
Cuentan que en los últimos tiempos, Vidal trabajaba en una novela sobre la usurpación en el siglo XIX de una buena porción de México por parte de Estados Unidos. Obviamente, sería un nuevo motivo para seguir siendo considerado un intelectual incómodo para el sistema.  ■

jueves, 26 de julio de 2012

Eva: volvió y es millones...



Eva: volvió y es millones...

Este número de Artesanías aparece editado el 26 de julio de 2012, cuando se cumplen 60 años de la muerte de Eva María Duarte de Perón, Evita en el corazón, el recuerdo y la memoria de las argentinas y argentinos que compartieron y disfrutaron la ciclópea tarea de Evita.
Pese al odio y el rencor de la aristocracia y gran parte de la clase media que la humillaron en vida y luego de su temprana y trágica muerte, la imagen de Evita ha quedado prensada en el corazón de la masa popular, sobre todo la más humilde, que fue agraciada con la tarea social, imposible de apretar en esta nota, cuando se cumplen seis décadas de su prematura desaparición.
Fui contemporáneo del duelo, del desfile incesante de la gente a pesar de la lluvia mientras los selectos y repulsivos detractores festejaban con champaña la enfermedad y el deceso de la líder de las mujeres y hombres del pueblo que acompañaron el duelo popular.
Eva Perón no tuvo dobleces, no hizo concesiones, fue más consecuente en sus actos y pensamientos que ningún otro, incluido Perón.
La proyección de su nombre y sus hechos, el temor que sentía la oligarquía contumaz, el odio y el rencor animal hacia su persona en los corrillos de las que hace unos días salieron con las tapas de sus ollas a hacer bochinche en los mismos barrios aristocrátivos, enseñan que el nombre de Evita permanece en el corazón del pueblo  y en la tirria gorila de quienes humillaron su cadáver con los peores ultrajes.
Esta simple evocación es un deber histórico ineludible.

Andrés Aldao 


ÍNDICE segunda quincena de julio de 2012


ARTESANÍAS  LITERARIAS
La revista que nunca duerme
Fundada el 22 de mayo de 2005

Cuentos y poemas, textos literarios, ensayos, historia.
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ARTESANÍAS LITERARIAS
                               
           
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·                             CINE: Crítica de Pozos de ambición
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CINE: Crítica de Pozos de ambición



CINE: Crítica de Pozos de ambición

Pozos de ambición es una hiperrealista involución espiritual inversamente proporcional a la evolución social, de atmósfera kubrickiana, para total lucimiento de un Daniel Day-Lewis inconmensurable."
Más criticas de Pozos de ambición

por Oscar Martínez  
DirectorPaul Thomas Anderson
Estreno: 2008-02-15
GéneroDrama
Dirigida por Paul Thomas Anderson y protagonizada porDaniel Day-Lewis, Paul Dano, Kevin J. O'Connor, Ciarán Hinds y Russell Harvard,There will be blood, traducida aquí -esta vez sí que se han quedado a gusto- como Pozos de ambición, estaba  nominada a ocho Óscars y ya tiene en su poder un Globo de Oro.

Basada en la novela Oil! deUpton Sinclair, la película es una historia épica sobre la familia, la fe, el poder y el petróleo, que transcurre en la frontera de California a finales del siglo XIX. Pozos de ambición es una crónica de la vida y la época de Daniel Plainview, que pasa de ser un minero miserable que tiene que sacar adelante a un hijo solo, a un magnate del petróleo. Un día a Plainview le llega un misterioso soplo sobre una ciudad al oeste donde un mar de petróleo rezuma hacia el exterior, y allí se dirige con su hijo H.W. para probar suerte en la polvorienta Little Boston. En esta ciudad mísera, donde la única diversión posible gira en torno a la iglesia que dirige el carismático predicador Eli Sunday, Plainview y H.W. dan su golpe de suerte. Pero ahora que la fortuna empieza a sonreírles, nada volverá a ser igual: surgen los conflictos y todos los valores humanos –amor, esperanza, comunidad, fe, ambición e incluso los lazos entre padre e hijo– son expuestos a la corrupción, la decepción y al flujo del petróleo.

Señor@s, tenemos ante nosotros el título que debería llevarse el Óscar a la Mejor Película y al Mejor Actor con diferencia, con perdón de esa otra genialidad de los hermanos Coen que mañana volveré a ver por segunda vez. Y es que Pozos de ambición, recordando algún desafortunado comentario perdido por este humilde blog, es CINE con mayúsculas.

Tras haber dirigido títulos tan dispares como Boogie nightsMagnolia o Punch-drunk lovePaul Thomas Anderson nos trae una mastodóntica producción de 158 minutos para lucimiento absoluto de Daniel Day-Lewis. Con una fotografía austera aunque repleta de bellas y áridas panorámicas y con una trama que podría recordarnos a una suerte de Gigante oscuro, Pozos de ambición narra la degradación del ser humano a través del poder, y lo hace de un modo doblemente meritorio: en primer lugar, porque nos muestra dicha corrupción del alma a través de varios personajes que evolucionan a la par, y en segundo lugar porque logra que, al igual que los propios protagonistas, el espectador no se percate de las fatales consecuencias de dicha degradación hasta que ya es demasiado tarde.

Realizada y estructurada a modo de biografía, Pozos de ambición nos ofrece una involución espiritual inversamente proporcional a la evolución social, como decía, plasmada tanto en el personaje de 
Daniel Plainview como en el del joven reverendo de la Iglesia del Tercer Día Eli Sunday, cuyas diferentes fricciones a lo largo de décadas son sin duda lo mejor de la película. De este modo, Pozos de ambición se erige como un cruel retrato de la codicia humana, un desgarrador lienzo de todas las lacras humanas enmarcado en la extremadamente puritana sociedad de los Estados Unidos de principios de siglo.

Pero, si hay otra cosa que merece destacarse de Pozos de ambición aparte de su apasionante aunque densa historia y de la que, para un servidor, es la mejor interpretación de Daniel Day-Lewis hasta la fecha, es la atmósfera kubrickiana que impregna a toda la película de Paul Thomas Anderson: desde la textura de su fotografía hasta su estridente y perturbadora banda sonora, hasta su poco ortodoxa secuencia final.
En fin, para un servidor, una pequeña maravilla con regusto a clásico. 
Critica de "Pozos de ambición" publicada el 2008-01-31