Mostrando entradas con la etiqueta MARTA COMELLI - NARRATIVA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MARTA COMELLI - NARRATIVA. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de noviembre de 2011

MARTA COMELLI




Amorino
''El uno lo ha escrito o dicho en un libro,
 el otro en una pintura''.
Vincent Van Gogh

Entramos a '' LA BRERA '' y el primer cartel visible anunciaba, ''no flash'', acomodé la cámara. Sabía que como en todos los museos  encontraría una imagen que me desdoblara el alma, a la que no pudiese resistirme.
 El responsable del ingreso preguntó, ''¿' no flash?'',  y yo asentí.
No me desprendería de la única imagen que provocase un lagrimón   llegar a mi boca amargo, sabio. No me desprendería de la única, que me tocara la piel dejándola como si la hubiesen  limado con lijas hasta arder. No soportaría desprenderme de esa,   casi imposible a los ojos del ser humano común.
La tomé. Era ''La Virgen y su Niño con Santa Elizabeth  y el Infante San Juan el Bautista'' de Jacques Blanchard.
 Claro que no pude contenerme ante la fina, dulce, imagen, y sagrada.  La tomé. La tomé para mi piel herida, mis ojos heridos, mi estómago latiendo, la boca llenándose de inevitables lágrimas  gruesas.
Después bebimos café con helado de limón en ''Amorino.'' Los ángeles miraban desde la paredes rústicas de aquel bar en callecitas pequeñas donde la gente se agrupaba para sus almuerzos. Mediodía de café, para recuperar la impaciencia del estómago, la tardía esperanza de que cedieran, el ardor de la piel,  el silencio que anudaba las voces,  y  un helado de limón, en la expectativa de que desapareciese ese sabor amargo en la boca de lágrimas.
Caminamos absortos,  incrustados en la pinturas que nos enmudecieran, la maravilla del hombre respetándose en el tiempo, dándose a los otros venideros.
Me sorprendió tu caminar tranquilo a mi lado, simulando que no habías estado allí. El impacto se sentía en tus pasos y en tus no-palabras, creo que ni siquiera notaste, que a pesar de tus apuros permanentes habías cedido ante la magia.
Nos tomamos del brazo y caminamos lentos, juntos, por un rato, sin decirnos nada digno,  de ser dicho en el momento.
Marta Comelli, julio 2011.
* LA BRERA, uno de los mayores museos de Milán en piezas expuestas, con muestras permanentes y circunstanciales de pintores y escultores siglos XVII en adelante.

jueves, 31 de marzo de 2011

MARTA COMELLI - NARRATIVA


 VERDE CLARO

''Si me enseñaras qué es el verde claro...''
Héctor Viel Temperley


Un soldadito de plomo me tapa los ojos, corre una cortina y lo sé porque escucho las sedas deslizándose hacia un costado.
El soldadito se escurre entre los pliegues de la cortina, los pliegues de mis ojos o los pliegues de su vestido alado. El de la media mujer.
Ahora comprendo; veo porque la venda tiene un hueco.
''El corazón le sobra'' dijo el soldadito y alguien lo recortó, perfecto, con su forma y así pude ver. Era todo verde claro, especialmente el ramillete de uvas frescas sobre el plato, desprendidas de algún otoño inquieto, y la pluma, en la mano de la mujer, media.
La mujer tiene medio cuerpo pero solo puedo verla con un ojo. A sus espaldas una pared joven. Habla ella, la media mujer y dice que morí de muerte natural y yo cambio el ojo que mira tras el recortado corazón, por el otro ojo, pues me siento vivo, aún.
El soldadito de plomo ahora es verde claro, los lienzos que cubren a la mujer son de un color indescifrable. Ella se abraza a nada y de  su medio rostro  sale un pez o es lo que veo con mi medio ojo que se asoma por mi corazón que recortaron, desfigurando parte de la venda que aún se queja de dolor y besa parte de mi boca.
Quiere mi boca gritar pero entre ojo y ojo hay un corazón que aún late, entonces mi mano amordazada lee como en una postal que la mujer se enamoró de un maniquí al que creyó un soldado color verde claro, ahora de plomo, y que fue su amor hace mucho tiempo. El soldado-maniquí se aleja de ella o me parece, no distingo bien. Presiento que es para que yo, distraídamente pueda sacarme la venda y ver claro, verde, las gotas heladas que ruedan al piso formando un charco que al final, presiento son los restos de la media mujer de color verde,......claro.