Mostrando entradas con la etiqueta SUSANA GIRAUDO - poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SUSANA GIRAUDO - poemas. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de febrero de 2011

SUSANA GIRAUDO - poemas



Es poeta, narradora y ensayista. Nació en Villa María, provincia de Córdoba. Como artista plástica es acuarelista. Fue discípula de Eduardo Cervera y Nélida Petrucelli. Libros publicados: Trazo y poema, edición de la autora, 1988; Cuerpo de luz, Editorial Vinciguerra, 1991; El sonar transparente, Editorial Vinciguerra, 1993; La luna en fuegos de final de noviembre, Ed. Trasgo, 1998; Plaqueta receta, edición de la autora; La inocencia, Ed. Radamanto, (plaqueta); Encantamiento, edición de la autora, (plaqueta); La armonía de las desarmonías. Ed Bilingüe italiano- español. Vinciguerra (argentina) Libroitaliano ( Sicilia- Italia).  Plaquette V Festival de Poesía de El Salvador (2006); Monedas en el agua de una fuente (Ed. El Mono Armado-2009). Antologías: A orillas del Suquía; Rampacórdoba; Moriré en Buenos Aires -Obra completa de Horacio Ferrer; Tierras planas; Urdimbre de sueños; Los nuevos, Sociedad Argentina de Escritores Villa María, 1998; Poesía argentina de fin de siglo, Editorial Vinciguerra (1999); A religiao do girasol, Lisboa, Portugal ( 1999); Antología de surrealismo (Entremoz-Portugal, 2007); Antología Ego Group Inc.(Miami. USA) 2008
Recibió premios y distinciones como poeta y cuentista, entre ellos la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores y  Selección y Publicación en Libroitaliano (Ragusa- Italia). Colabora permanentemente con revistas nacionales e internacionales. 
  


PALABRAS


Bailan las palabras
su danza provocante.
Busco en mis rincones,
y  escucho el rumor de sus corrillos.

Quieto el papel 
y su blancura obscena.
Cruel el silencio, 
donde vive 
trunca
la aridez  de 
                 esta lengua dormida,
                 reino en desorden
                 inutilidad de trapo viejo

Entre un coro de gigantes 
intento un canto
con mi voz-susurro
                  que no se deja oír.



TELES-COPPIA


Aquí dos roedores
moviéndose 
al cabo de la lente de 
               un telescopio.
Unidas 
las dos  mitades de la historia,
será una 
               teles-coppia.

Y la cobaya se acerca
al cobayo con el cuerpo 
trémulo,
juntan sus naricillas
y van creando
una alfombra 
hirviente
que cubrirá 
                  la hierba.


MURIÓ EL AMOR

El ha muerto.
Algún designio 
terminó con su vida
                     aquella noche.
El cuerpo laxo,
los miembros quietos
y ese respiro 
                     que ya no mueve
                     sus bigotes.

Ella, a su manera, llora
apoyada  sobre
             ese cuerpo inmóvil.
Todo el romance cesó.
Guarda en sus entrañas 
              aquellas promesas
              de un bullir que triunfaría 
              sobre la hierba.
             
Así pasó la noche 
                y la mañana.
Respiró muchas horas 
sobre esa piel
                 ya fría.

Y sin poder remediar
el desamparo,
sin saber cómo abarcar
                    la soledad,
                    ella también
                    se dejó ir.