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lunes, 17 de febrero de 2014

Marco Marino




Strip poker

Esa dama vacía del glamour coloquial
absorbe el humo de mi cigarrillo prohibido
cerrando sólo un ojo, acaricia mi cuello
mostrando las cartas va quitando su ropa.

Las paredes se pintaron de sombras
arrojadas por la llama de luz de una vela
que bailaba caliente el tararear de un saxo.

A siete pisos del mundo
y a una carta de terminar la partida
destapo el vino ya caliente entre tus piernas
mientras tú arrugas la nuca formando dos curvas
y dejas escapar el alma por el escote.


Hasta tus huesos

I
Caja del alma sin alma
dentro de caja de madera
dentro de caja de hormigón
caja, de caja, de caja.

Cementerios cerrados y ocultos
lejos de la ciudad, para no molestar
no perturbar el día a día de los vivos
que todavía intentan retener su propia alma.

Tomar distancia del inevitable destino
es la idea que nos lleva
a encarcelar nuestros muertos
etiquetarlos, de alguna manera
perpetuar su nombre, familia
nacimiento y último día.

II
Es el fin
de los vicios, costumbres y pasiones
cortar los hilos que nos mantienen
sujetos a lo que fue nuestro mundo.

Es terminar
lejos de casa, el trabajo y los amigos del club
provocar al recuerdo a través de la ausencia.

Es Creer
en la idea de la tumba más bella de todas
la que se construyó en la memoria de los vivos
que hoy simplemente buscan
dónde enterrar un muerto.

III
Algunas cosas nos vuelven vulnerables ante lo efímero
algunas cosas no hacen más que empeorar
la realidad con sal sobre la herida.

El desgarro que trae entre dientes el amor
nos toca de cerca
como si se tratara de imborrables silencios de otra vida.
Todos sentimos en el rostro la humedad
de un trascendental velo negro.

IV
Sobre retratos adornados con flores
- que la inconstancia volvió de plástico -
aparecen caras sonrientes.

Flotando entre latas y botellas
que inútilmente contienen agua.

Afuera mármol y bronce
resguardan las posibles lágrimas.

Adentro ladrillos opacos y madera
absorben cada sustancia con la que acaba el cuerpo.

V
Acá todo está muerto
la paz es escalofriante
hasta una paloma asusta.
No sé cuántas tumbas hay detrás
y cuántas vendrán por delante.

El camino atrae
seda en silencio
calla hasta el olvido
voy casi moribundo
hasta la humedad de tu nicho.

Tu asfixia eterna me abraza
invita al morbo de espiar
entre rendijas apretadas
con la esperanza inútil y vagabunda
de colarme tan profundo, hasta tus huesos.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Marco Marino



Cuerpo de Fénix

En lo más profundo del mito
la vida se nos vuelve eterna.
Hoguera tras hoguera destruimos y creamos
romeos dormidos que se vuelven sicópatas
cuando las julietas se desenamoran
una lluvia de palabras y plomo
golpean su ventana número siete.

El gusto a la derrota
nos lleva a tocar lo peor de la nada
construir el nido de ramitas perfumadas
invitar al sexo en cuerpos extraños
que entufan tu olfato
maltratan tus palmas
y gimen gritando en tus oídos.

Y no hacemos más que llorar
lo poco que se puede, para no mojar el suelo.
Para que al menos sirvan de cimientos
acomodamos los recuerdos bajo una baldosa,
preparamos la cama para sudarla de noche
compartir los cuerpos, ennegrecer las almas
y empapar la almohada de aceite y ceniza.

El último renacer del humo
el silencio de estrellas
la distancia que dio pie al recuerdo
y el orgullo de reencarnar siempre en poesía.