Innominados me rodean
en amenazante concavidad
gente escondida atrás de caras impúdicas
asedian
ovillos de palabras insisten
desde el fondo de carcajadas oscuras
rostros con moho firmes en su venganza
en reprobado sonido
vienen a escuchar mis huesos rodar
junto a un músico con alas negras.
Entonces . . .
sin adarme de esperanza
a las once de la noche
en una alcantarilla
les tiro la llave de mi poema.
Inspirado en el cuento Casa Tomada de Julio Cortázar
Marita Ragozza De Mandrini