No son necesarios los poetas.
No son necesarios los poetas y menos los malos poetas, no hacen falta.
No con esos cuadernos y las Bic trazo grueso de color verde.
No hacen falta los poetas, no son necesarios.
No con esas lluvias y esos ahogos.
Hace falta eso si la pala que se herrumbra tras los zapallos.
Los días no laborables de la semana santa.
La respiración de un hijo acompasando la sangre.
El pan de una mujer .
Los perros,
los pocos amigos
y el café en la mañana domestica.
No son necesarios los poetas y menos los malos poetas, no hacen falta.
No con esos cuadernos y las Bic trazo grueso de color verde.
No hacen falta los poetas, no son necesarios.
No con esas lluvias y esos ahogos.
Hace falta eso si la pala que se herrumbra tras los zapallos.
Los días no laborables de la semana santa.
La respiración de un hijo acompasando la sangre.
El pan de una mujer .
Los perros,
los pocos amigos
y el café en la mañana domestica.
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Esta la escopeta de tu padre,
resplandece en la habitación cerrada.
En el silencio suelo imaginar el sonido de este animal de la cultura.
La carnadura del fuego en su vientre frío,
la ternura del nácar tallando un nombre griego
la línea de la desgracia como un platinado presagio
su ilusión de caballo aplastando la vida
los ojos de la desgracia anunciada desde su nacimiento.
* - * - * - * - * - *
resplandece en la habitación cerrada.
En el silencio suelo imaginar el sonido de este animal de la cultura.
La carnadura del fuego en su vientre frío,
la ternura del nácar tallando un nombre griego
la línea de la desgracia como un platinado presagio
su ilusión de caballo aplastando la vida
los ojos de la desgracia anunciada desde su nacimiento.
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Vencido me declaro vencido
cierro mi cuaderno muchas veces al día.
Y muchos otros pienso que escribo a pesar de todo
el poema que no leerá nadie
esa palpitación asmática en los anaqueles de alguna librería de mi pueblo.
cierro mi cuaderno muchas veces al día.
Y muchos otros pienso que escribo a pesar de todo
el poema que no leerá nadie
esa palpitación asmática en los anaqueles de alguna librería de mi pueblo.
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El poeta
Es un saco de mierda.
tirado
al costado de las vías
protegido por perros sarnosos
envuelto en diarios
que no dicen nada.
Poemas pertenecientes al libro Semana Santa