sábado, 26 de abril de 2014

Luz Marchio






Luz Marchio (Buenos Aires, 1982) Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Es coordinadora del Departamento de Lengua e Investigación Cultural de la Fundación Xeito Novo. En 2012 publicó el poemario Lugar, ilustrado con acuarelas de Diego Perrotta. Actualmente se encuentra trabajando en su próximo proyecto basado en los cantos de los pueblos ancestrales latinoamericanos.


La medida

Dejar atrás todo.
Incluso los días en los que fui
un perro amado
al borde de la cama.
Así es como emigro de la niñez.
Me hubiera gustado que te dieras cuenta
de algo: llevo un árbol con uñas rojas por dentro.
Yo hablo con Anahí.
Niña perro tenemos que encontrar la manera
de convivir sin vernos.
Ahora somos una sola mujer
repartida en la calle.
Cada verano
las tardes de tierra mojada
harán el resto.
Puede ser.

Balcón de las maritas

Un  paseo suspendido en la mañana.
No hay personas acá.
Solo balcón.                      
Profundo corte solitario.
Laten las hojas y pienso
que prefiero ser viento
el día que llegue
eso que quiero.
Agota ir a la deriva todo el tiempo
inventando un jardín secreto
alrededor de mi nombre
para alejarme de las voces
y el humo.
Puedo ser otra todas las noches
pero quisiera que alguien piense que soy el mar
o Andrómeda.
Sin ruta
diluirme en las cúpulas de otro tiempo.
Y nada más.

Agua sobre agua

¿Ves esa gota que recorre la ventana?
Mirá, ahí viene otra.
Y otra.
Se pegan como animales en celo.
La fertilidad
es agua
en todas sus formas.
¿Crees que estamos listos
para escribir un tratado de amor
ahora que somos
pedacitos de río?
Nos estamos diluyendo en la ventana.
No está mal para empezar.


Marita Ragozza de Mandrini



DELIRIO

Si no creyera en el delirio/ si no creyera en la esperanza…/ si no creyera en lo que duele/ si no creyera en lo que queda/ si no creyera en la lucha“… Maza”, canción de SILVIO RODRIGUEZ


Si. El misterio es atravesar el poema
para abrir mi delirio eterno
que limpie todo el dolor. Toda la sangre. Todo el miedo.

Porque hay días en que se tiene el alma ensombrecida
No se pueden contar ni las lágrimas.
Faltan tres pesos para el pan. Sobran niños para la leche.
                                         
Tanteo los límites. Los vértices. Los zarpazos.
Estoy tras una ventana
arrinconada en una esquina de mi ser
y nadie ve  mi poner la otra mejilla
o de amar al prójimo como a mí misma
ni conoce mi desierto atestado de relojes
ni  mis noches insomnes
y  mis pájaros mareados.
por ese sueño, por ese delirio
que resiste al sollozo que corta el alma
en un  camino que es un atajo
para hacerse hermano de la vida (*)
entre la soledad y los domingos con lluvia.

(*) “Maza” de Silvio Rodriguez

Marita Ragozza de Mandrini



Marta Zabaleta





 








EL CAFETIN DE DEVOTO
              
                 A las víctimas de la Operación Cóndor en Argentina, y a mis hijos Tomás Alejo y Yanina Andrea Hinrichsen Zabaleta

“Traful, recuerdo con una quizás indebida alegría el año entero que pasamos enjaulados en un coqueto ambiente de 1, 5 x 1,80, con todos los adelantos (inodoro, piletita, lampazo). Leíamos desde las 6 a.m. hasta las 9am, hora de ir al recreo. En la tarde, después del recreo vespertino cantábamos a dos voces y los otros "internos" creían -promoviendo nuestra más sincera vanidad- que había una radio en el pabellón. Los dos 1 de septiembre en que convivimos canté para vos "Le temps des cérises". Un primero de febrero vos me cantaste un estilo de Gardel. A la noche, inventamos una ceremonia muy graciosa (para nosotros) con el objeto de preparar los catres. Podíamos a veces pasarla muy mal, pero éramos -¿lo diré?- felices. Nos fortalecían la esperanza, los ideales, las canciones, las lecturas y el sentido del humor. Y tu inmensa bondad solidaria”.
Emilio de Ípola *.
9/5/2009
Marta Zabaleta 



Devoto tenía ese que sé yo, ¿viste?
Y detrás de ningún árbol se me aparecía él.
Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte a la luna
que no andaba por la larga calle de la cárcel. Calle sin árboles.
Piantados y piantadas había, pero estaban adentro. Presas. Presos.  
Y enfrente el cafetín  sin mesas, abierto todo el día,
como con bronca y coraje.

Mañanitas de Devoto con madres de  socialistas chilenos,
presos y presas de antes del golpe.
Acampaban durante la noche en la calle de la cárcel. Y sacaban un número que me guardaban,
porque yo tenía una hijita. Por eso llegaba tarde,
tipo siete de la mañana, al lugar de las chilenas,
que ya estaban bien adelante en la cola.
   
Llegaba, sí, pero ya estaba agotada. Y muy nerviosa. 
Porque las dos nos acostábamos a las tres de la mañana
siempre vestidas, como esperando, la nena y yo.
Por si nos secuestraban de madrugada.
Ella pensaba defenderse
con el palo de la palita de la playa
que todavía guarda bajo su cama.  
La dejaba durmiendo, con su nanita Silvia Ibalde
recién llegada. Salía a escondidas, si podía
sin saludar al portero, dejando atrás la calle Zapiola,
y caminaba
y caminaba y caminaba
a riesgo de extenuarme. Ingenuamente,  
creía que así nadie sabría
de que casa/ departamento había partido.

Siempre encontré complicado eso de pedirle a un tachero que me llevara.
Por más que caminara, cuadras y cuadras, pasar anónima
en Buenos Aires, no era sencillo: decir Cárcel de Villa Devoto y asorocharme. Vendrían luego los cuentos, consejos, retos con amenazas, y hasta alguno que otro requiebro, quejas del alma. Mi marido chileno,
el preso Alberto, hubiera dicho
que todo era más simple, '...los encontrabas
porque les hablabas, y te seguirían todo el tiempo
desde antes de caer yo en cana…'

Desde Belgrano R hasta la cárcel, de un de repente,
yo descansaba, revisando en la mente
si llevaba el dinero que debía depositarle en la cuenta
del Banco Nación, sucursal de la cárcel, para que le dieran
pan y mate cocido. Palos. El resto, hambre.
Por meses, no le entraron ropa. Después los utensilios de tocador, entregados desde la cola por mi padre, sin poder verlo. Y las requisas.
Y dejarlo sin visitas. Estaban suspendidas ¿habría traslados?
Sangre y terror, sin lágrimas. ¿Quién moriría?...

Aserrín aserrán
los maderos de San Juan
piden pan, no les dan,
piden queso, les dan hueso
y les cortan el pescuezo

Esas mañanitas de Buenos Aires
donde en la cola también estaba  
una de las hermanas del Che Guevara.
Paradas por horas, reclamando
el derecho de los presos de querer ser mirados.
Y una media atontada, agonizaba primero
en esa barcito ubicado enfrente de la entrada a la cárcel.
No había medialunas, ni milanesas:
compañeras nerviosas, madres llorando, hermanas tristes, esposas una que otra , y hasta un hermano, dos padres, harto humo, café y miedo.
Mucho miedo; pero nunca un tango.
Y muy importante, había un servicio.

Después, pasar y adentro, humillación y espanto.
La cola: hijas, hijos, de pocos años
un día
llevándole un clavel y una rosa por el cumpleaños
a su madre.
Sería la hora en que los esbirros
comenzaban a tomar el mate amargo, que escupían a tu paso.
También la de mi primer güisqui del día,
en ayunas, sin hielo ni soda
para darme coraje, desasustarme.
Paren las bembas.
Tómense un trago, que ya lo’ vamos.

Barcito que no tenías wisky ni bombones, 
como aquel bar bienudo adonde a pocos selectos
les tocaba el sexteto el gran Piazzola.
Una noche charlando le pedí que tocara en el Luna Park  
para mandarle fondos a los presos en Chile,
"¿En el Luna Park? " repitió en un murmullo Se sonrió con tristeza, y comentó: "...Pero son tantos…"
Y yo que digo: Claro, che, hay que hacer algo, por eso mismo…
"…¿Y quién va a pagar por escucharme, Marta?"
Miraba con ironía, tal vez con cierta tristeza,
en aquella nochecita loca de Buenos Aires.

Tardecitas que a veces
tienen ese algo, un no sé qué, que te hace sentir tan sola
cuando hacés cola. Por un numerito, para irte al exilio,
por una sopa, o en un avión a la muerte en El Plata…
Aunque no nos quede pan, siempre les sobran balas.

Como olvidarte  en esta queja
cafetín de Buenos Aires
si sos lo único  en la vida
que se pareció a mi vieja.


*Horacio Traful Baldomero Álvarez Grunnman, chileno-argentino-francés, fue secuestrado en Buenos Aires el 7 de abril de 1976. Apareció más tarde en la cárcel de Devoto y luego de la inspección de Amnistía Internacional, fue trasladado a la cárcel de Alta Seguridad de La Plata, Unidad 9, a cuya celda hace referencia su colega y amigo Emilio de Ipola, autor de este epitafio que escribió en la webpage de Traful (http://www.trafulalvarez.com.ar/ppal.htm), dos años después de la inesperada muerte de Traful en el exilio en Francia, 2007.
.

Marta Zabaleta ©, Londres, 11 de marzo 2010, día en que en Chile asume el gobierno el pinochetismo, movimiento político que nunca dejó realmente el poder. Sólo el gobierno.
Capítulo de Dulce de Leche, libro de mis seudo memorias (sin publicar)


Nora Coria



HOY HE VISTO EN UNA MUJER

Hoy he visto una mujer. Hoy, acaba de nacer
Fijé en sus ojos los míos,
ella también detuvo su mirada en mí.
Lleva la belleza y el bien en sus pequeñas pupilas.
Parte de un estratégico destino dormita
delineado en el iris de uno de sus ojos;
y en el otro, el azar es misterioso.
Sé que desde hoy,
incapaz en descifrar herméticos diseños,
e inhabilitada para predecir fortunas,
intentaré imaginar infinitos futuros de armonía en su mirada.
Sé que desde hoy, empeñada en su felicidad, seré mejor.

Hoy me ha sorprendido otra mujer.
Por primera vez, hoy, acaba de parir.
Me ha mirado como nunca antes,
y me ha visto diferente;
acaso se ha reconocido en mí,
acaso se ha encontrado, definitivamente, conmigo.
Yo siento en ella apenas otra…
Es para mí la misma chiquita
en cuyos ojos deseo advertir, siempre, la felicidad.


Hoy he visto una mujer, he visto dos, y somos tres.
Hoy supe del amor, un poco más.
                                                
                                           Nora Coria (en “Versos Vitales”)

Pedro Mairal


TAN LEJOS DE LOS DIOSES

El hombre, tan omnívoro y callado,
metiéndose en la ropa, atravesando
hileras de botones que se abren
o patíbulos, puertas o tristezas,
bajando en ascensores al invierno,
bostezando, subiendo a colectivos
que pegan coletazos de colores
en todas las esquinas, detestando,
viajando entre sus prójimos lejanos,
tan frágil, vertical, embotellado,
tan buscador, tan lejos de los dioses,
trasnochado mamífero embustero
que emana de la boca de los subtes,
que fuma, tan mendigo del asombro,
tan rey cuando le lustran los zapatos,
tan peatonal y bípedo sin cielo,
regresando con tráfico en las venas,
cautivo en geometrías y bullicio,
soñando alcantarillas, despertando.
Tan asfáltico, el hombre, tan urbano.


TODOS LOS DÍAS

Los ojos reencontrados
al fondo de la taza, los bolsillos,
los platos, la vergüenza,
la sombra gris debajo de la ropa,
el olor a colonia dejado en ascensores,
los gritos de algún coito que se expanden
como palomas grises, por terrazas,
por huecos de aire y luz hasta las oficinas,
la gente que se baña entre azulejos,
que despierta en el subte reclusa de repente
con sólo abrir los ojos,
la gente vinculada
por sucios, infinitos cables negros,
hablando por teléfono de todas sus mascotas,
de parientes adentro de un quirófano
gente cavando un pozo en el asfalto,
buscando cañerías como venas,
gente llena de sueño, de silencio,
con miedo a despertar la historia mal dormida,
gente usando el idioma como un cuchillo oscuro,
un cuchillo gastado, pelando una manzana,
gente que huele a barro crecido de provincia,
que reza con violencia y en la noche
prende hornallas azules.

Rolando Revagliatti


Poema inédito de la colección “Viene Junto Con”



A la mierda


No iré
ni aunque me manden
No me mandaré
Ya estuve allí demasiadas veces
También en el carajo

Renovaré mis puntos
(provisorios)
de destino.


*  Rolando Revagliatti 


Solja Krapu





Solja Krapu nació en Finlandia en 1960. A los 16 años se mudó al norte de Suecia con su familia y se instaló en la ciudad de Umeå, donde todavía reside. Krapu es considerada una veterana en el contexto de la Poesía Slam en Suecia: a través de sus contactos con Erkki Lappalainen, participó en la organización de los primeros concursos de Poesía Slam en el país, y fue la ganadora de los dos primeros campeonatos formales (1997 y 1998). Es la única mujer que ha ganado el título dos veces. Ha sido también ganadora de una variante llamada “Improesía” donde el poeta sube al escenario e improvisa sobre un tema.

Tales personas

No abundan tales personas
con las que se podría tener ese
contacto directo
donde sólo una mirada
es un cable de acero puesto a temblar
Quizás no hubo ninguno de ésos
en tu clase en la escuela elemental
nadie que estuviera parado
observando a la gente un viernes a la noche
en el Dragón Azul
Ninguna de esas personas en el radio que abarca la mirada
Esas personas están dispersas al azar
a lo largo del tiempo
y a lo ancho del mundo
Quizás alguien tenía como
el proyecto de su vida el buscarte
aunque demasiado temprano
o demasiado tarde
y en un lugar completamente alejado
contando desde tus pies
Y tú estás ahí sentado
en una silla pintada de amarillo
en una casa de campo solitaria al borde de una tala
Quizás existan siete u ocho
personas apropiadas para ti que
exactamente ahora suben y bajan en una escalera
en un pasillo cargado de ecos
con una taza de café vacía
y que no pueden hacerse a la idea
de pedir prestado un poco de pan rallado
a ninguna otra persona
más que a ti
Y él, ése allí que vive en pareja tan feliz
él quizás eligió así
como se elige entre distintos tipos de polvo para lavar la ropa.