viernes, 30 de agosto de 2013



Abrí La Verja De Hierro

Abrí la verja de hierro.
Sentí como chirriaba, tropecé en algún tronco
y miré una ventana encendida, pero la madrugada
devoraba las hojas y tú no estabas allí diciéndome
que el mundo está roto y oxidado. Entré,
subí en silencio las escaleras, abrí otra puerta,
me quité el saco, me senté, me dije estoy sudando,
comencé a golpear mi pobre máquina de hablar,
de roncar y de morir (tú dormías, tú duermes, tú
no sabes
cuánto te amo), me quité la corbata y la camisa,
me puse el alma nueva que me hiciste esta tarde,
seguí tecleando y maldiciendo, amándote
y mordiéndome
los puños. Y de pronto llegaron hasta mí
otras voces:
iban cantando cosas imposibles y bellas, iban
encendiendo
la mañana, recordaban besos que se pudrieron
en el río,
labios que destruyó la ausencia. Y yo no quise decir nada
más: no quiero hablar, acaso en el chirrido
de la verja rompí cruelmente el aire de tu sueño.
Qué importa entrar o salir o desnacer.
Me quito los zapatos
y los lanzo ciego, amorosamente, contra el mundo.



martes, 27 de agosto de 2013

Ernesto Ramírez


Historias


Poema número 11

muchas preguntas
quedan
respuestas                                                                                
otras tantas han sido ignoradas
y de todas duelen
las no formuladas en su momento,
el muchacho sabía que hacerse mayor
implica hacer cosas de adulto
que hay una madre más grande que la que nos parió
y el recuerdo lo sabía lleno de primos con gloria
a tal punto gloriosos
que seduce la idea de emularlos
el niño ni bien hombre cargó las vituallas
besó a la madre de entrecasa
y candoroso se aventuró en la gran patraña,
ahora, cuando es objeto del poema, el hombre niño
camuflado de bosque con el vientre abierto a jirones
hundido en la trinchera junto a su arma insatisfecha se formula,
con un dolor brutal de niño sin hombre, las preguntas
que el paroxismo calló:
por qué la madre grande despilfarra a sus hijos                                        12
por qué las madres que los parieron se ahogan en el dolor
por qué los infames son siempre los otros
por qué es tan importante la gloria
y sobre todo
por qué los tíos grandilocuentes,
esos que nunca caen atónitos de humedad roja,

la exaltan mas no se mojan.

(La ilustración es una tinta de Liliana Lucki)

Elvira Levy



Ilustración de Liliana Lucki - lápiz coloreado


IV.



A través de los ventanales abiertos,
escuchas los sonidos de la ciudad dormida.
Enorme, la luna llena está tan cercana
que ansías tocarla. Selene penetra en tu cuarto.
Su luz reverbera sobre los cristales.

Las dos, tres, cuatro… de la madrugada.
Sientes el insomnio crecer y las horas que pasan.

Son las cinco. A Lo lejos,
tañen los bronces del alba
y prestos los monjes se reúnen para orar.

Oyes el primer graznido
de los cuervos.
Amanece en Jerusalén.
Los pájaros saludan el nuevo día
aunque el sueño no ha venido.

Fue otra noche de oquedad
en un falso otoño de estío.



V.


Víspera del shabat. Más allá de la medianoche,
aún arden las velas, alumbran las lámparas del salón.
Aún resuenan las plegarias.
Se siente  el gozo de la celebración.

La cena ha sido copiosa;
el vino, abundante, glorioso.
Sobre la mesa, panes, restos de comidas.
El aroma de las especias
perdura intacto en el aire.
Aún se saborea.

A través de la puerta entreabierta de las alcobas,
se escucha la sueva respiración de quienes,
con tanto amor manifiesto,
pliegan y despliegan sus cuerpos,
cual música  en el silencio de la noche.
Luego serenamente reposan. Duermen.

Giro del reloj de arena  para que tu sueño se extienda.



               XXI.

               

 Jerusalén,
¿acaso el aire denso del desierto o el azafrán
de tus piedras trastocan cuerpos y mentes?

                   Pregunto porque temo perder la cordura
en el círculo rojo del insomnio.
Olvidar quién soy
y desbordarme cual torrente hacia el mar,
que en vano me aguarda.
Sólo me quedan preguntas y ese oscuro deseo
que tibiamente se asoma en el sueño;
pero grande es mi miedo
de permanecer en él y sublimar la locura.

Aquí, todo es posible y simultáneo:
El reverso y el anverso de la trama.
Sueños que se sienten reales y,
a veces, la realidad es sólo un sueño.

Aquí, en un adormecer, he recuperado el amor
perdido en la nostalgia del tiempo y la muerte.

Dime tú adiós, si decirlo no logro.
Morir no es nada; difícil es perderte.*

 *Umberto Saba

                                          

XXVI.


Cuando la luz se esconda  tras su ropaje de sueños;
cuando las voces se quiebren  por el cansancio,
y las calles detengan su andadura
sosegándose,
el silencio avanzará sobre la noche,
la envolverá con el aroma de la rosa
prendida en su traje.
Blanco de ilusión, rojo de amor, negro de muerte.

Será la hora  en que el Todo se funda con el Uno.

La geografía de un pecho será blanda almohada;
la oscuridad, belleza.
Y la paz anegará el cosmos.



                       del  El círculo de los sueños,  Buenos Aires, 2012.-

De Miguel Crispín Sotomayor. (Cuba).Para Artesanías Literarias. Unos poemas, tomados del poemario “Las campanas doblan por los vivos” (2011, inédito).

Piedra Marinas
Piedras marinas al oleo de Liliana Lucki

LA MARCHA

En larga procesión  
camino y callo.

El corazón explota
y la sangre
hasta la boca llega.

La lengua herida
se agita
y como pala extrae
del fondo de la sien ideas raras.

Sangran los pies,
el corazón y la lengua
también sangran,
pero salvadas
están las dos rodillas.


INGENUIDAD

El mundo se derrumba
y yo sigo pensando
que todo ser es bueno.

La ciudad se derrumba,
mi calle, mi casa, mi cuarto
y yo sigo pensando
que alguien vendrá en socorro.

Tú cruzas la calle
abrazada a tu esposo
y yo sigo pensando

que todavía        me amas.

Blanca Varela (1926 - 2009) Perú


Nadie nos dice cómo...

Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta

A rose is a rose

inmóvil devora luz
se abre obscenamente roja
es la detestable perfección
de lo efímero
infesta la poesía
con su arcaico perfume


8
(pobres matemáticas)

cuando nada quede de ti y de mí
habrá agua y sol
y un día que abra las puertas más secretas
más oscuras más tristes
y ventanas vivas como grandes ojos
despiertos sobre la dicha
y no habrá sido en vano que tú y yo
sólo hayamos pensado lo que otros hacen
porque alguien tiene que pensar la vida

Alaíde Foppa (1914 - 1980) Guatemala



Ella se siente a veces...

Ella se siente a veces
como cosa olvidada
en el rincón oscuro de la casa
como fruto devorado adentro
por los pájaros rapaces,
como sombra sin rostro y sin peso.
Su presencia es apenas
vibración leve
en el aire inmóvil.
Siente que la traspasan las miradas
y que se vuelve niebla
entre los torpes brazos
que intentan circundarla.
Quisiera ser siquiera
una naranja jugosa
en la mano de un niño
-no corteza vacía-
una imagen que brilla en el espejo
-no sombra que se esfuma-
y una voz clara
-no pesado silencio-
alguna vez escuchada.



Mujer

Un ser que aún no
Acaba de ser,
No la remota rosa
angelical,
que los poetas cantaron.
No la maldita bruja que
los inquisidores quemaron.
No la temida y deseada
prostituta.
No la madre bendita
no la marchita y burlada
solterona.
No la obligada a ser buena
no la obligada a ser mala.
No la que vive
porque la dejan vivir
no la que debe siempre
decir que si.
Un ser que trata
de saber quién es
y que empieza a existir.


Akiko Yosano (1878-1942) Japón


Una noche


En cada cuarto,
en cada jarrón,
enciende una brillante luz;
arregla amapolas y rosas.
Esto no es consolar
sino castigar;
porque aquí, una mujer
—olvidada de alabar
y de responder—,
de pronto deseó llorar
por una nimiedad.
.................
Un pájaro viene
delicadamente como una niña
a bañarse
a la sombra de mi árbol
en un charco de otoño.
.......................
La primavera es corta,
¿quieres sentir la eternidad?, le dije,
y, tomando sus manos,
las hundí entre mis senos
rebosantes de vida...
.....................
Después del baño
me visto ante el espejo,
y, al observar mi cuerpo,
siento que aún queda algo
de ayer: una cierta sonrisa…